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Posts Tagged ‘Mis experiencias de vida’

Talentos

20 agosto, 2017 Deja un comentario

A esta edad, descubrir que no tienes algo especial para compartir, es bastante triste.

Cuando alguien te dice que tienes talento para algo pero no te la crees, es aún peor. Y perdí la cuenta de cuántas personas creyeron en mí, diciendo que tengo talento para algo. La fotografía, la escritura, el don de palabra.

Tener 36 años y no explotar ningún talento es mi talento.

Desaprovechar los dones que se me dieron, ese es mi verdadero talento.

Anoche stalkeando a alguien descubrí su talento increíble y me enamoré de ella. Me enamoré de esa virtud de perder el miedo al ridículo o al qué dirán, porque vi en ella pasión. Y porque para nada fue ridículo lo que hizo. Vivimos en una era en la que las redes sociales, sólo nos sirven para fingir que tenemos una vida perfecta.

Subir a redes sociales los talentos sólo sirve para dos cosas, para enaltecer el ego y para causar envidia en los demás. Yo formo parte de los que sienten la envidia. lo digo con sinceridad, cuando veo que alguien tiene talento, quisiera estar en sus zapatos aunque sea un poquito. no tanto por recibir la admiración, porque nunca he sabido lidiar con los halagos, sino porque quiero tener esa libertad de poder expresar lo que siento.

Por eso es que quiero retomar con regularidad este blog. porque este es mi escape, y porque aquí bien o mal escupo lo que siento, sea bueno, malo o pésimo. Aunque haya gente que no entienda que sólo para eso me sirve, para desahogarme.

No porque diga en mi blog, que me enamoré del talento de la chica de anoche, quiere decir que esté enamorado de ella y que voy a empezar a cortejarla. No, para esto no sirve el blog. Espero que alguna vez lo entiendan quienes se encargaron de usar este espacio personal, como un arma en mi contra.

Alguna vez escuché que lo escrito no tiene defensa. “Verba volant scripta manent” (Las palabras vuelan, los escritos permanecen). Cuando ya se escribió algo cada quién tendrá su interpretación, pero sólo el que lo escribe sabe qué significa. Aunque ya no tenga defensa.

Por ahora paso por una crisis de identidad, pero he pedido ayuda espiritual y ya me respondieron. Sé que algo mejor vendrá y sé que voy a ponerle más atención a mi blog. Le comenté a Elvia, hace días que mi modo amargo iba a cambiar, y que iba a empezar a ser más positivo.

He iniciado una cadena de bendiciones todas las mañanas. Para crear energías positivas  y ha dado resultados, aunque aún me faltan personas por agregar, así que si no les ha llegado, no se preocupen, también están en mis pensamientos. Así como he tenido malos momentos, también se han venido buenos días. Sé que no todo se puede en la vida y nada se acomoda de la noche  la mañana.

Ahora sólo recibo y reparto bendiciones. Sé que mejores tiempos vienen, y que los cambios son para mejorar. Es un compromiso.

Ahora sé que puedo empezar a explotar mis talentos, o bien empezar a retomar lo que creí que me servía para aportar. Por lo pronto seguiré escribiendo y en el tiempo libre empezaré a crear proyectos para fotografía. Aunque mi nuevo trabajo no me dé mucho tiempo libre, como quiera empezaré a buscar espacio.

Como dijo John Cena:

My time is now…

Mi Crush…

2 julio, 2017 2 comentarios

Nos conocimos en el 95…

Hasta hace algunos meses, no sabía el significado del término “mi crush”, hasta que por casualidad leí que se refiere a una especie de amor platónico. También leí que era incluso normal y hasta sano tener un crush, a pesar de tener pareja, ya que estimulaba la imaginación e incluso ayudaba a reforzar las relaciones. Nunca supe esto, y en realidad, tampoco veo cómo es que pueda ayudar, ya que, si se supone que estás con tu pareja, no puedes estar pensando en alguien más. Mas bien, esa fue la idea que me inculcaron… “Porque estoy contigo, no le hablo ni pienso en nadie más “… Y caí en la trampa.

Ayer vi a mi “crush”, y la tarde se fue volando. Luego de 5 años en los que apenas nos vimos un par de veces y apenas intercambiamos palabras. Al fin nos dimos tiempo de medio ponernos al día.

Se llama Diana… Nos conocimos en segundo de secundaria. Diana me gustó cuando la conocí, pero nunca me atreví a decírselo. Siempre fui tímido y como soy poco agraciado, supe que no tenía posibilidades ( y sigo sin tenerlas).

Con el paso del tiempo, fuimos cultivando una amistad y nos fuimos haciendo confidentes. Ya alguna vez le confesé que yo estaba enamorado de ella en la secundaria, y la noticia le cayó simpática. Obvio yo soñaba con que me dijera que ella también, pero sólo respondió que hubiera estado padre que hubiéramos sido novios en la secu… Sé que lo dijo por compromiso, para no aterrizarme tan gacho.

Diana hoy en día es mi confidente y cada que la veo me revitaliza con su sonrisa. Me sigue gustando como desde la secundaria. Así igual con la certeza de que sólo puede verme como amigo. Y no importa, porque a pesar de que me enamore muchas veces de otras personas, ella seguirá siendo mi “crush”. La niña que me ve como a su hermano, mi boleto sin salida directo a la friendzone….

Viejos tesoros

Buscaba un cassette, de esos de ocho tracks y nos volvimos a encontrar…

Últimamente he tenido horarios algo incómodos en el trabajo, y como ya no alcanzo transporte de vuelta a casa, mi papá me ha estado prestando su automóvil. Como es un modelo antiguo, noté que cuenta con estéreo de cassettes, así que para no ir escuchando siempre el radio, me di a la tarea de buscar mis cassettes viejos.

Me topé con una bolsa de plástico en la que tenía algunos cd´s, libros y tres cassettes: El Soundtrack de Armaggedon, el Travelling without moving de Jamiroquai, y el Dónde jugarán las niñas de Molotov. Pero lo más importante. Di con Los Versos Satánicos de Salman Rushdie.

Una nostalgia inmediatamente me invadió y creo que tengo que leerlo por cuarta vez. Eso cuando termine de leer Siglo de un Día que estoy leyendo actualmente.

Este libro tiene una historia muy particular, que nunca me cansaré de presumir y de contar porque me remonta a una increíble anécdota, que de seguro le contaré a mis nietos, si es que alguna vez llego a tenerlos.

El libro que usted ve en la siguiente imagen, es un libro robado. Quería tener ese libro a toda costa y tuve que optar por el mal camino. Juro que lo busqué por mucho tiempo y en todas las editoriales aparecía como agotado. Además de visitar las ferias del Libro de Saltillo y Monterrey durante varias ediciones, con nulos resultados.

Casi creo que duré con él todo el semestre cuando lo pedí prestado de la Infoteca y por más que se los quise hacer perdedizo, se pusieron en el plan de que para reponerlo, tenía que ser a fuerza el mismo título. No podía reponerlo con ningún otro.

 

Fue hasta que mi amiga Perlita me pasó el tip. Ella estuvo haciendo su servicio social en la infoteca y me reveló que los libros tenían una cinta magnética que hacía que sonaran al pasarlos por el detector de metales. Si alguien no registraba el libro para sacarlo, era obvio que no lo desmagnitizaban y pasabas un terrible ridículo al delatarte el pitido de la alarma.

Pues bien, en una ocasión después de varios intentos me armé por fin de valor y me avoqué a la tarea de encontrar la casi indetectable cinta magnética. “¿Te has fijado que todos los libros tienen por fuera un puntito negro? en esa parte es donde se encuentra la cinta. Fue la revelación de Perlita. Ella cuando llegaban libros nuevos, era de las que ayudaba a magnetizarlos. Estuve alrededor de cinco minutos buscando la mentada cintilla y cuando la encontré, tuve que abrir un poco el libro para quitarla. Esperé unos minutos y como había entrado a la biblioteca con tres o cuatro libros, sólo lo puse entre el paquete para salir con todos juntos. Los vigilantes ya me conocían, así como los trabajadores, pues todos los días pasaba de tres a cuatro horas díarias antes de entrar a clases, ya sea leyendo o haciendo tareas. Como la Biblioteca estaba en la planta alta, había que bajar escaleras y justo antes de la salida, se encontraba el punto de revisión y de registro de libros. Bajé casi corriendo las escaleras y pasé muy rápido por el detector. ¡Maldita (perdón) fue mi suerte cuando escuché que empezaba a sonar la alarma. “Ya valí madres”!, pensé dentro de mí, de modo que me regresé algo apenado. Al momento de entrar de nuevo, la alarma cedió, por lo que descubrí que los libros no habían sido el motivo de la activación de la alarma. El vigilante un hombre mayor, muy atento y buen amigo, que nos confesó ser poeta, me calmó, como diciendo, ¡Tranquilo, pásame los libros uno por uno… y así lo hice. Para mi suerte, ya no sonó ninguno. A veces el mismo cuerpo carga magnetismo y se activa la alarma, me confesó. Y además, a muchos les pasa que por salir corriendo a clases se les olvida registrar los libros que van a sacar de la biblioteca.

Con el alma devuelta al cuerpo, fui por mi mochila y guardé los libros inmediatamente. Salí del lugar y me dirigí a mis clases normales. El libro ya era de mi propiedad, y por nada del mundo pensaba devolverlo.

Esta anécdota sucedió unos días antes de que conociera a Javier Sicilia, quien fue contratado por la Universidad para impartirnos un curso-taller de Poesía y Mística. Como yo siempre fui renuente a la poesía, opté por empezar a tomar cursos para tener bases y conocimientos básicos para poder desacreditarla.

Gracias a Javier le empecé a tomar gusto, además de que convivimos toda la semana, fui yo quien se encargó de mostrarle algunos puntos representativos de la ciudad e iba por él al hotel en el que se hospedaba. Esa semana fue de conocimiento completo para éste su servidor. Fue cuando descubrí que la inteligencia no tiene nada que ver con la arrogancia. Javier era un tipo súper culto y súper sencillo.

Gracias a él aprendí que la Libertad de Expresión es un punto de llegada y no de partida, como muchos lo creen. Es decir, uno se puede expresar libremente, siempre y cuando tenga las bases para defender su punto de vista. No porque tengo boca tengo libertad de hablar a lo pendejo o expresarme mal de alguien.

En uno de los recorridos que hacíamos por la ciudad, le confesé a Javier que me había robado “Los Versos Satánicos” y alegué en mi defensa que en realidad no lo había encontrado por ningún lugar y que en realidad deseaba ese libro. Además discutimos que la literatura no está al alcance de todos porque en realidad se manejan precios elevadísimos en muchas editoriales.

Cuando le confesé a Javier que me había robado el libro, pensé que quizá me reprendería o su concepto sobre mí iba a cambiar un poco y fue todo lo contrario. Me confesó que él en su juventud también lo había hecho y me contó la anécdota más bella que yo he escuchado en mi vida.

Me dijo algo así:

“Cuando yo era chavo y estudiaba la universidad, iba a una librería a robarme los libros que no podía pagar y en una ocasión me descubrió el vigilante de la tienda. Con amenazas me dijo que me iba a mandar a la cárcel y le mandó a hablar al dueño de la librería, quien me estuvo increpando y me decía, órale cabrón, por qué me estás robando mis libros, te voy a mandar al bote… Indignado le respondí: ¿Al bote? Me tendrías que levantar una estatua cabrón, porque me estoy robando cultura para tratar de superarme,  y mi respuesta le dio risa y le gustó tanto que  me dejó ir. Me dijo órale cabrón, llévate todos los que quieras, y cada que vengas te llevas uno. Nos hicimos muy buenos amigos”.

Confieso que cada que me acuerdo de esa anécdota me dan ganas de chillar…

Hace poco se la conté a los nuevos amigos que conocí en el Hostal Regina y el Jesse se emocionó bastante. Además me confesó que un amigo suyo fue a parar a la cárcel por haberse robado un libro.

A la última feria del libro a la que acudí (ya hace varios años) me encontré con los versos satánicos. Era una nueva reimpresión y a un precio no tan módico pero sí accesible, opté por no comprarlo.

Aunque esta versión que tengo, ya está en condiciones un poquito deplorables tiene toda esa historia detrás de él, además de que lo tengo todo rayado con señalizaciones de citas que me gustaron, no deja de ser mi libro favorito. Por el esfuerzo que me costó conseguirlo y por toda la historia que guarda además del contenido.

Cuando lo encontré de vuelta le di una rápida hojeada y me encontré con la siguiente frase que me hizo recordar a Javier  y que lo define al cien por ciento, pues de no ser por él, yo seguiría odiando la poesía…

“La misión del poeta es nombrar lo innombrable, denunciar el engaño, tomar partido, iniciar discusiones, dar forma al mundo e impedir que se duerma”…

Qué mejor ejemplo de esto que Sicilia.

Gracias por leer.