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Posts Tagged ‘Los 90’s fueron la onda’

Me gusta ser portero…

11 mayo, 2012 6 comentarios

“Cómo vas a saber lo que es la soledad si jamás te paraste bajo los tres palos a 12 pasos de uno que te quería fusilar y terminar con tus esperanzas”…

Poema al Futbol

Siempre creí que ese jugador era cachirul.  Destacaba por su estatura entre todos, y por supuesto era el líder goleador de la liga. Aquella soleada mañana en los campos terregosos de “La Maquinita”, se paró frente a mí  con toda la disposición del mundo y cobró con potencia. Juro que me hice a un lado. Doble las manos y levanté la pierna. Como esa mítica imagen de los argentinos que se arrugan ante un tiro libre de Roberto Carlos. Precisamente el movimiento que hace Batistuta, lo hice yo. El balón, me pasó a dos centímetros de la cintura. Era completamente atajable

Recuerdo los gritos de coraje de mi entrenador. Yo ya estaba harto de ser portero.

Ser el portero de una liga infantil puede ser lo peor que le puede pasar a un niño. Más a uno que no tiene ni puta idea de lo que quiere. No era el mejor, pero era de lo menos peor. Y sabía que si me daban oportunidad de nueve, lograría lo que mis compañeros de equipo delanteros no podían hacer. Teníamos una defensa terrible, tanto que la mayoría de los goles que recibí, siempre fueron producto de mano a mano perdidos.

Los reclamos de mis compañeros eran, “no salgas, espéralo y que la falle”, pero nunca fui de los que esperan. Gané más de lo que perdí. Siempre fui de los porteros que achican. Y me gustaba hacer el famoso “Cristo”, aunque la mayoría de las veces con resultados negativos.

Uno de los momentos que hoy me avergüenza fue cuando le di una patada a un compañero. Se dejaron venir contra mí en reclamo y mi frustración fue defenderme a patadas. Aún recuerdo su cara de dolor y las lágrimas que derramó. Fue de los que menos me había reclamado…

En la primaria recuerdo que uno de los primeros partidos de futbol en mi vida que observé fue del Atlante. Héctor Miguel Zelada defendía la portería, y luego hacía un comercial de cuadernos “Scribe” en el que se lanzaba y atrapaba una libreta, mientras un niño gritaba con admiración “Zeladaaaa”. me gustaba ese comercial y ese era el portero del equipo que me había cautivado.

Mi hermana se burlaba de mí y decía “Se lavaaaa, la ropa” y me hacía enojar. No debería insultar a mi héroe.  Luego el Atlante descendió a la segunda y les perdí la pista completamente. Durante un año no vi más futbol o apoyaba al equipo al que le fueran mis familiares.

Por aquellos años yo me consolidaba en la portería del Colmex blanco. éramos la versión débil. la que nunca ganaba nada, y a pesar de que yo merecía una oportunidad para jugar con el Colmex verde (los bueno y que lo ganaban todo) nunca se me brindó. No sé si porque no tenía la edad o el talento suficiente, o porque no querían terminar de dejar indefenso al blanco. Yo en mi posición ególatra quiero pensar que fue esta segunda opción, pero nunca lo sabré.

Llegué a la portería del Colmex blanco por accidente. Una tarde en la que fui a comer a casa de Paul y Eliezer su madre me llevó al entrenamiento de Paul. La mujer que recuerdo porque lleva el mismo nombre que mi abuela, Flora. Nos recogía del colegio por las tardes. En aquel tiempo mi padre conocía al suyo porque trabajaban donde mismo y como éramos casi vecinos. Nuestros padres se turnaban para bien llevarnos a todos al colegio o para recogernos. Yo estaba en segundo grado y Paúl en tercero y como mi madre no fue por mí a recogerme temprano, Flora optó por llevarme a ver a su hijo entrenar.

Ya allí me integré con ellos al entrenamiento. Yo sin idea de cómo jugar al futbol sólo perseguía la pelota y la pateaba, nunca dejé que se acercará a mi área, por lo que adquirí inmediatamente una excelente reputación como defensa. Esa tarde fui una pesadilla para el mejor jugador de los verdes. El mítico “Regis” . Regis se quedó con las ganas de anotar esa tarde, pues le habían puesto un muro impenetrable frente a él y las pocas veces que intentó pasarme se quedó con las ganas.

Al día siguiente los compañeros de tercer año decían, “él es bueno, se burla a Regis”. Nunca supe qué significaba, pero algo me decía que yo encajaba en el sistema y que mi oportunidad para integrarme al equipo de futbol era verdadera.

Empecé a ir a los entrenamientos y en una ocasión en que faltó el portero, empezamos a jugar así sin guardameta. A nadie le gustaba la posición, por lo que enfrenté el reto. Ya había visto la función de los arqueros en la tele. Sabía qué hacer. Una de las primeras pelotas vino hacía mi meta y sin dudarlo me lancé para atajarla. Qué importaba la tierra y los raspones. Mi meta no sería perforada.

Aquella tarde me gradué como portero y mi entrenador me dijo orgulloso:”El sábado vas a la portería, dile a tu papá que te compré unas rodilleras para que te protejas”. Aquella tarde-noche en el Centro de la ciudad. Mi padre y yo recorrimos las tiendas deportivas hasta encontrar mi atuendo. Una rodilleras negras, además de unas coderas y unos guantes verdes con negro. Recuerdo el grito en el cielo de mi madre. Habíamos quedado en que sólo eran las rodilleras.

Durante la temporada en que jugué como portero implementé un estilo nuevo. Era raro ver a un portero que se lanzara y sobre todo que no tuviera miedo a ensuciarse el uniforme.  Además que como ya lo mencioné más arriba, me gustaba enfrentar a los delanteros, odiaba quedarme estático y odiaba que la acción se desarrollara al otro lado de mi área. Me aburrría terriblemente sin acción.

En aquellos tiempos, el profesor de educación Física, un peruano de nombre Julio Villanueva, tenía un programa deportivo en la televisión local, y en ocasiones acudía a nuestros partidos con las cámaras para mostrar los resultados en la televisión. Como nuestro equipo nunca ganaba, tuvo la suerte de acudir a un partido en el que dimos la sorpresa. Paúl, quien era el delantero más huevón que jamás se haya visto en la historia (nunca corría, se la pasaba caminando en el campo y apenas si tocaba el balón) aquella tarde metió dos goles para sorpresa de hasta él mismo. Y yo detuve un penal.

Nunca vi las imágenes, y tampoco vi nunca las cámaras. Unos días después mis compañeros me felicitaban y me decían que era famoso porque había salido en la tele. Recuerdo que esa vez sintonicé tarde el programa y apenas alcancé a ver en la imagen el segundo gol de Paúl. Nuestra victoria había sido un suceso relevante en las noticias locales.

Los niños suelen ser demasiado crueles, y como yo era el que recibía los goles. mis compañeros de equipo optaban por culparme a mí, por lo que empecé a rebelarme  y los siguientes partidos dejé de llevar el uniforme y los guantes. quería jugar otra posición menos ingrata y por más que pedí oportunidad, nunca me la brindaron. En una ocasión, recuerdo que a mi tío Ulises, (el hermano menor de mi mamá que en esa época vivía con nosotros, porque estudiaba en el Tecnológico) lo hicieron quitarse su playera para que me la prestara y me fuera a defender el arco.  Todavía tengo su imagen grabada en mi mente. En la portería contraria, él recargado en el poste con los brazos cruzados y mi camiseta de juego sobre los hombros para cubrirse de los inclementes rayos de sol. Aún así sonreía. Nunca le agradecí por ese detalle. Estoy en deuda con él. Viajó el trayecto de regreso a casa sin camiseta, pues la misma quedó inservible.

 Luego del futbol intenté con otros deportes, pero no recuerdo ninguno que me llenara. Ya muchos años después con equipos de futbol rápido volvía probar la portería. Nunca fui de buenos reflejos, ni fui atlético, pero siempre tuve el valor para partírmela si era necesario. Hoy en día las rodillas me lo reclaman muy seguido y se encargan de cobrarme factura.

Alguna vez fui convocado a un partido de estrellas, pero tampoco acudí porque algún compromiso se me atravesó. En la escuela de Letras probé pocas veces la portería porque ya estaba allí el buen Ramiro Rivera, que la defendía con tanta o más pasión que yo. Además de que yo ocupaba al fin la posición de nueve que tanto quise.

Ahora es que saben mi admiración por Federico Vilar, mi jugador y héroe personal, además del inmenso cariño que siento por otro portero importante del Atlante, Félix Fernández, quien le devolvió la categoría al equipo para volver a primera y a mí en lo personal porque me puso de nuevo en el mapa a aquel equipo con una playera de hermosos colores que me cautivó en la televisión.

Félix, además es un excelente narrador y podría decirse que es mi inspiración personal. Portero y escritor, qué más le puedo pedir. recomiendo su libro Guantes Blancos…

Vilar también escribió un libro, pero en lo personal, él debe seguir dedicándose a la portería…Es lo que hace mejor.

Hoy en día ya no juego futbol. La pesima condición física y la falta de equipo me lo impiden, además de que casi todos los equipos que he probado últimamente están plagados de estrellitas que no sueltan la bola, y yo si no es futbol asociación, prefiero no practicarlo.

Aún así me muero de las ganas de volver a pararme bajo el arco y arrancar un grito de emoción de mis compañeros al verme atajar un balón en un mano a mano, y sentir de nuevo esa sensación de hastío porque el balón está lejos de mi área…

 

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1UP

29 marzo, 2012 3 comentarios

Ya lo dije, que estoy enajenado con mi último descubrimiento musical… Los Caligaris

Y en ellos encontré una canción muy particular que me trae bellos recuerdos y una anécdota que nunca voy a olvidar pase lo que pase.

Hace algunos años, (cuando era feliz y tenía una relación) mi novia desempolvó el viejo sistema de entretenimiento Nintendo, sí la caja esa gris que tenía cartuchos cuadrados a los que había que soplarles. El Nintendo ya era considerado una reliquia, pero ante nuestra aburrición de no poder salir porque nos vigilaba su madre, optamos por matar el tiempo conectando el aparato, que para nuestra sorpresa y grado aún funcionaba.

Cerca de su casa había varios bazares donde se podían encontrar cartuchos de Super nintendo y de nintendo, a módicos precios. Considerando que comprar un cartucho era más barato que ir al cine, no lo dudamos dos veces. Una de las primeras adquisiciones fue el Super Mario Bros 3, que a mi opinión personal fue el mejor juego de todos los tiempos para dicha consola.

Luego de varios días de ponernos en contexto, recuerdo con particularidad una escena que nos daba un dolor de cabeza tremendo a los dos. El nivel 6, el del mundo de hielo.  Había un punto en particular en el que había una vida escondida y cada que intentaba  alcanzarla, la superficie resbaladiza me hacía perder el control y terminaba por perder.

Ella, harta de que perdiera las vidas que entre los dos habíamos conseguido a través de todos los niveles, lanzó un grito de desesperación:

¡”NO TE VAYAS DE TONTO POR LA VIDA”!..

Lo que nos hizo a los dos estallar de risa inmediatamente, pues la reclamación sonó como el grito de preocupación de una madre a su hijo que va por el mal camino. Algunos años después, la última vez que la vi, le pregunté si aún conservaba el nintendo y el juego, y su reacción fue inmediata y me dijo “No te vayas de tonto por la vida”,  Por lo que nos volvimos a reír otro rato. Lo curioso del caso, es que al parecer jamás entendí  y nunca enderecé mi rumbo.

Hace poco escuché la siguiente canción y me acorde de ella y de ese detalle, además de que siempre que veo la imagen de arriba recuerdo que siempre me he ido de tonto por la vida.

Que disfruten 🙂

 

 

Lounge Act

2 marzo, 2012 1 comentario

“Esta canción cumple un ciclo repetitivo siempre me la volveré a dedicar… hasta el día en que muera.. una ilusión desaparece..otra ilusión aparece… y todas terminan destruyéndose y destruyéndome”.

Sunamixxx

Me lo robé completo, con todo y descripción…

Siempre dije que mi canción favorita de Nirvana era Lithium. Y es que como parte de la generación X y el movimiento del Grunge que encabezaba Cobain, todos de alguna forma nos identificamos con sus líricas. Después de ponerle más atención, me di cuenta que en realidad era Lounge Act, la canción que me representaba. Lithium era sólo para cuando estaba deprimido por completo, y además era siempre pasajero. Afortunadamente nunca he vivido procesos depresivos prolongados.

Encontré este video y la descripción definitivamente me cautivó. Es otra de esas canciones que tienen que sonar en mi funeral. Ayer estaba pensando en que no he armado aún mi soundtrack para el día que mis restos corporales se despidan del mundo. Es una de las cosas pendientes que tengo que realizar en estos días, y por supuesto compartirla para que alguien lo tome en cuenta y el día que me vaya sepa qué tiene que sonar.

En realidad no me preocupa tanto el futuro, pero sigo aferrándome a cosas que no quiero que me perturben. Estos días han sido así, aunque había prometido que no les pondría tanta atención. En fin ya pasará, por lo tanto disfruten a Nirvana 🙂

 

Sigue vigente

Hay canciones que nunca pasarán de moda. Recuerdo haber escuchado esta canción en la primaria. Un tío la tenía en un cassette y junto otras canciones la ponía en su estéreo de 8 tracks y me hacía feliz.

Fue el inicio del Hip Hop en español, junto a Caló, éste chavo del que nunca supe su nombre, le daba a mis tardes un aire de alegría y a la vez de melancolía.

Quisiera vivir de nuevo en los 90’s. Quisiera que todo fuera como antes, que la música era perfecta en todos los géneros. De hecho  en cuestiones musicales sigo allí atrapado, no he evolucionado.

Antes pensaba que vivir del pasado era tonto y yo perjuraba que no me quedaría estancado, pero hoy, por más que veo para atrás, más me quiero regresar.

Estamos en 2012 y para mí esta canción sigue sonando vigente, es como Boys don’t cry de the Cure, pero bueno, hay una diferencia abismal entre ambos intérpretes.

Los que anden por mi etapa generacional, a ver si se acuerdan…

Mi música rara…

7 noviembre, 2011 Deja un comentario

Anoche sonaba esto en el auto, cuando sucedió lo del post anterior…

Volverte a ver…

24 septiembre, 2011 Deja un comentario

Me late un buen esta rola y el video está súper cotorrón.

Y sí, sí daría cualquier cosa por volverte a ver…

Ruégame otra vez…

20 septiembre, 2011 Deja un comentario
Esta me está persiguiendo...
No sale de mi cabeza últimamente y me encanta.
Definitivamente este disco (Versus, Illya Kuryaki and the Valderramas) 
es de los que se iría conmigo a una isla desierta,
lo escucharía como último deseo, y lo pondría como música ambiental
para hacer el amor...
Bueno lo último sería una repetición.
Se llama Ruégame y es un orgasmo en seco...
Sorry por el video, no encontré otra adaptación.
Dejo la letra porque vale enormemente la pena la poesía.
Disfruten

Ven que oscureció
se detuvo el destino en la habitación
quizás perdí mi ser
la violencia del aire quebrantó su piel

Y en secreto se inundaba el bosque
donde vimos crecer aquella flor
te besé y me rogaste que te amara
ruégame otra vez, otra vez

Aquí velaste al sol
siendo el resto de tu alma mi redención
presencié un eclipse en ti
es eterno el desierto que sonríe el fin

Y en secreto se inundaba el bosque
donde vimos crecer aquella flor
te besé y me rogaste que te amara
ruégame otra vez, ruégame

Toque la soledad
en su vientre anhelando no despertar
volar bajo la piel
se adormecen tus manos al palpar mi sed

Tantas sombras en mi alma
tantas noches que me abrazan
óyeme que el cielo sangra
y de su sangre creo darte
y esta noche quiero verte
aunque sea dentro mío
creo que aún recuerdas
que fui yo quien dijo basta
basta de atarme al trueno
basta de quemar tus sueños
ya no quedan más tormentas
tu deseo es mi deseo
y al reir sangras la esencia
que deshace a mi lamento
recuerda que nadie espera
odio en tus ojos princesa

Y en secreto se inundaba el bosque
donde vimos crecer aquella flor
te besé y me rogaste que te amara
ruégame otra vez, otra vez