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Posts Tagged ‘Javier Sicilia’

Viejos tesoros

Buscaba un cassette, de esos de ocho tracks y nos volvimos a encontrar…

Últimamente he tenido horarios algo incómodos en el trabajo, y como ya no alcanzo transporte de vuelta a casa, mi papá me ha estado prestando su automóvil. Como es un modelo antiguo, noté que cuenta con estéreo de cassettes, así que para no ir escuchando siempre el radio, me di a la tarea de buscar mis cassettes viejos.

Me topé con una bolsa de plástico en la que tenía algunos cd´s, libros y tres cassettes: El Soundtrack de Armaggedon, el Travelling without moving de Jamiroquai, y el Dónde jugarán las niñas de Molotov. Pero lo más importante. Di con Los Versos Satánicos de Salman Rushdie.

Una nostalgia inmediatamente me invadió y creo que tengo que leerlo por cuarta vez. Eso cuando termine de leer Siglo de un Día que estoy leyendo actualmente.

Este libro tiene una historia muy particular, que nunca me cansaré de presumir y de contar porque me remonta a una increíble anécdota, que de seguro le contaré a mis nietos, si es que alguna vez llego a tenerlos.

El libro que usted ve en la siguiente imagen, es un libro robado. Quería tener ese libro a toda costa y tuve que optar por el mal camino. Juro que lo busqué por mucho tiempo y en todas las editoriales aparecía como agotado. Además de visitar las ferias del Libro de Saltillo y Monterrey durante varias ediciones, con nulos resultados.

Casi creo que duré con él todo el semestre cuando lo pedí prestado de la Infoteca y por más que se los quise hacer perdedizo, se pusieron en el plan de que para reponerlo, tenía que ser a fuerza el mismo título. No podía reponerlo con ningún otro.

 

Fue hasta que mi amiga Perlita me pasó el tip. Ella estuvo haciendo su servicio social en la infoteca y me reveló que los libros tenían una cinta magnética que hacía que sonaran al pasarlos por el detector de metales. Si alguien no registraba el libro para sacarlo, era obvio que no lo desmagnitizaban y pasabas un terrible ridículo al delatarte el pitido de la alarma.

Pues bien, en una ocasión después de varios intentos me armé por fin de valor y me avoqué a la tarea de encontrar la casi indetectable cinta magnética. “¿Te has fijado que todos los libros tienen por fuera un puntito negro? en esa parte es donde se encuentra la cinta. Fue la revelación de Perlita. Ella cuando llegaban libros nuevos, era de las que ayudaba a magnetizarlos. Estuve alrededor de cinco minutos buscando la mentada cintilla y cuando la encontré, tuve que abrir un poco el libro para quitarla. Esperé unos minutos y como había entrado a la biblioteca con tres o cuatro libros, sólo lo puse entre el paquete para salir con todos juntos. Los vigilantes ya me conocían, así como los trabajadores, pues todos los días pasaba de tres a cuatro horas díarias antes de entrar a clases, ya sea leyendo o haciendo tareas. Como la Biblioteca estaba en la planta alta, había que bajar escaleras y justo antes de la salida, se encontraba el punto de revisión y de registro de libros. Bajé casi corriendo las escaleras y pasé muy rápido por el detector. ¡Maldita (perdón) fue mi suerte cuando escuché que empezaba a sonar la alarma. “Ya valí madres”!, pensé dentro de mí, de modo que me regresé algo apenado. Al momento de entrar de nuevo, la alarma cedió, por lo que descubrí que los libros no habían sido el motivo de la activación de la alarma. El vigilante un hombre mayor, muy atento y buen amigo, que nos confesó ser poeta, me calmó, como diciendo, ¡Tranquilo, pásame los libros uno por uno… y así lo hice. Para mi suerte, ya no sonó ninguno. A veces el mismo cuerpo carga magnetismo y se activa la alarma, me confesó. Y además, a muchos les pasa que por salir corriendo a clases se les olvida registrar los libros que van a sacar de la biblioteca.

Con el alma devuelta al cuerpo, fui por mi mochila y guardé los libros inmediatamente. Salí del lugar y me dirigí a mis clases normales. El libro ya era de mi propiedad, y por nada del mundo pensaba devolverlo.

Esta anécdota sucedió unos días antes de que conociera a Javier Sicilia, quien fue contratado por la Universidad para impartirnos un curso-taller de Poesía y Mística. Como yo siempre fui renuente a la poesía, opté por empezar a tomar cursos para tener bases y conocimientos básicos para poder desacreditarla.

Gracias a Javier le empecé a tomar gusto, además de que convivimos toda la semana, fui yo quien se encargó de mostrarle algunos puntos representativos de la ciudad e iba por él al hotel en el que se hospedaba. Esa semana fue de conocimiento completo para éste su servidor. Fue cuando descubrí que la inteligencia no tiene nada que ver con la arrogancia. Javier era un tipo súper culto y súper sencillo.

Gracias a él aprendí que la Libertad de Expresión es un punto de llegada y no de partida, como muchos lo creen. Es decir, uno se puede expresar libremente, siempre y cuando tenga las bases para defender su punto de vista. No porque tengo boca tengo libertad de hablar a lo pendejo o expresarme mal de alguien.

En uno de los recorridos que hacíamos por la ciudad, le confesé a Javier que me había robado “Los Versos Satánicos” y alegué en mi defensa que en realidad no lo había encontrado por ningún lugar y que en realidad deseaba ese libro. Además discutimos que la literatura no está al alcance de todos porque en realidad se manejan precios elevadísimos en muchas editoriales.

Cuando le confesé a Javier que me había robado el libro, pensé que quizá me reprendería o su concepto sobre mí iba a cambiar un poco y fue todo lo contrario. Me confesó que él en su juventud también lo había hecho y me contó la anécdota más bella que yo he escuchado en mi vida.

Me dijo algo así:

“Cuando yo era chavo y estudiaba la universidad, iba a una librería a robarme los libros que no podía pagar y en una ocasión me descubrió el vigilante de la tienda. Con amenazas me dijo que me iba a mandar a la cárcel y le mandó a hablar al dueño de la librería, quien me estuvo increpando y me decía, órale cabrón, por qué me estás robando mis libros, te voy a mandar al bote… Indignado le respondí: ¿Al bote? Me tendrías que levantar una estatua cabrón, porque me estoy robando cultura para tratar de superarme,  y mi respuesta le dio risa y le gustó tanto que  me dejó ir. Me dijo órale cabrón, llévate todos los que quieras, y cada que vengas te llevas uno. Nos hicimos muy buenos amigos”.

Confieso que cada que me acuerdo de esa anécdota me dan ganas de chillar…

Hace poco se la conté a los nuevos amigos que conocí en el Hostal Regina y el Jesse se emocionó bastante. Además me confesó que un amigo suyo fue a parar a la cárcel por haberse robado un libro.

A la última feria del libro a la que acudí (ya hace varios años) me encontré con los versos satánicos. Era una nueva reimpresión y a un precio no tan módico pero sí accesible, opté por no comprarlo.

Aunque esta versión que tengo, ya está en condiciones un poquito deplorables tiene toda esa historia detrás de él, además de que lo tengo todo rayado con señalizaciones de citas que me gustaron, no deja de ser mi libro favorito. Por el esfuerzo que me costó conseguirlo y por toda la historia que guarda además del contenido.

Cuando lo encontré de vuelta le di una rápida hojeada y me encontré con la siguiente frase que me hizo recordar a Javier  y que lo define al cien por ciento, pues de no ser por él, yo seguiría odiando la poesía…

“La misión del poeta es nombrar lo innombrable, denunciar el engaño, tomar partido, iniciar discusiones, dar forma al mundo e impedir que se duerma”…

Qué mejor ejemplo de esto que Sicilia.

Gracias por leer.

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Recuento 2011

30 diciembre, 2011 Deja un comentario

Si la fiebre lo permite…

Tenía pensado postear esto desde anoche, pero extrañamente me ha dado por enfermarme últimamente en los últimos días del año. Ayer apenas dieron las 9:00, ya estaba metido bajo las colchas luego de haberme metido un coctel de medicamentos y me quedé profundamente dormido. Ahora me siento un poquito mejor, pero siguen los escalofríos, el dolor de garganta y la nariz congestionada.

Como es época de recuentos en todos lados, éste su servidor también les comparte el suyo, de lo que me dejó el 2011, un año en lo particular muy bueno y esperando que el 2012 sea mucho mejor. La mayoría de las cosas fueron positivas, así que sólo enumeraré las trascendentes,(para mí, obviamente) 😀

A principios de año, luego de mucha insistencia, regresé con mi ex, en la relación más corta que pudo haber existido. Creo que fueron tres días, pero definitivamente y como ya lo sabía, no funcionó. Ambos tomamos nuestros caminos y no he vuelto a saber de ella, creo que fue lo mejor. Y lo mejor para mí, es que ya no pienso en eso y ese asunto está olvidado 😀

A los pocos días de eso, empecé a salir con alguien y confieso que me enamoré pendejamente. Así de esas que te besan y sientes hasta mariposas en el estómago.

Tal y como si fuera un deja vu, me volvió a ocurrir lo mismo que en las últimas tres relaciones que he intentado llevar. Se confunden y sólo quieren amistad, y me tienen allí como pendejo varios meses pretendiéndolas, hasta que de plano soy yo el que me harto y mejor  me hago a un lado. De esa relación salieron cosas lindas que atesoro mucho, debe ser por eso que me duele. La ventaja, que ya me puedo enamorar de nuevo. La desventaja, no sé cuánto tiempo me vaya a tomar olvidarla.

En cuanto a viajes, fui a ver a mi verdadero amor (El Atlante) tres veces, primero a Torreón, después a Monterrey y por último a México D.F. las primeras dos fueron derrotas, el ultimo fue victoria y fue donde grité el mejor gol de mi vida. No porque haya sido muy bueno(que sí lo fue) , sino que estuve acompañado de gente a la que quiero muchísimo y que comparte la pasión por los colores conmigo, además de que fue a uno de los rivales más odiados, además de haberlos visto ganar como visitantes y en el estadio más grande del país, el estadio Azteca. Fue una vibra impresionante.

De ese viaje, además del triunfo y los amigos, fue un placer conocer a Gabriel Revelo, un bloggero de allá al que disfruto mucho leer y que tuve la oportunidad de toparme en el estadio. Platicamos apenas unos segundos, pero ambos sentimos como si nos conociéramos de toda la vida.

Fuera de esos tres viajes que fueron para ver al Atlante, viajé varias veces a Torreón y a Monterrey en viajes express, además de dos veces a Colima, uno para una boda, también express y otro como vacaciones, hace apenas unas semanas.

El 2011 también me dejó sin mi laptop, pues unos ladrones se metieron a mi oficina y se robaron mi equipo. No estaba tan en buenas condiciones, pero me dejaron sin archivos personales. Algunos textos, mis fotografías y toda mi música, que fue la me dolió realmente.

Aparte de perder mi laptop, perdí 20 kilos de peso, bueno en realidad sólo fueron 17, porque ya recuperé tres, más los que se sigan acumulando con las comilonas de fin de año. A partir del próximo año, a dieta de nuevo 😀

En cuanto a trabajo tuve infinidad de eventos y las remuneraciones económicas fueron decentes, No me compré cosas lujosas, pero me hice de equipo nuevo, cambié de celular y alcanzó casi para liquidar una tarjeta de crédito. Aún queda un resto y la otra está sobregirada jajaja, esperemos el 2012 para ver si podemos bajar la cuenta.

Muchas fiestas, mucho alcohol, mucho sexo, este años estuvo marcado por algunos excesos y creo que estuve un poquito de mejor humor que otros años. Eso es lo que he estado intentando cambiar.

Ah no olvidar que estuve participando en varias marchas por la paz y que me encontré de nuevo con Javier Sicilia, que nunca pensé que se acordaría de mí y contrario a mis pensamientos lo hizo y me saludó con placer.

Gané un concurso de Calaveras literarias, con una hecha especialmente para él, aunque no fui a reclamar mi premio porque implicaba viajar de nuevo,  y la economía no estaba dispuesta.

Luego de algunos problemas menores de ciática y ácido úrico volví a ponerme activo: Me invitaron a jugar futbol bandera y allí aprovechaba para corriendo sacar toda la basura mental que me acechaba.

Creo que este año escribí mucho más de lo que siempre, estuve participando también en una revista digital de un amigo y mi blog tiene muchas más entradas que otros años. Había tomado como meta llegar a las 500 entradas, pero no se pudo, no todos los días se me ocurren pendejadas jajaja.

Me encontré con excelentes amigos, reafirmé amistades y poco a poco voy sacando lo que no me deja nada bueno.

En fin, fue un año buenísimo, con sus pros y sus contras pero sobre todo del que saqué muchísima experiencia. Sigo cometiendo los mismos errores y me sigo dando en la madre yo solito, pero como quiera se disfruta.

Que tengan un excelente fin de año y un mejor inicio, en mi próximo post o al menos antes de terminar el año, les compartiré mis propósitos.

Gracias por asomarse a leer.

 

La magia de Noviembre

3 noviembre, 2011 2 comentarios

Porque este mes definitivamente tiene magia…

Acabo de recibir dos excelentes noticias al mismo tiempo.

La primera y por supuesto la más importante, es que mi cachetoncito me acaba de anunciar que será al fin Papá. Esteban Calvillo, es uno de mis amigos, de los que realmente se puede catalogar como eso, como un verdadero amigo. Lo conocí en la escuela de letras y aunque nuestros destinos se distanciaron un poco, lo que vivimos en nuestra etapa universitaria fue de lo mejor que me pudo haber pasado.

Siempre he dicho que es una de las personas a las que realmente amo. Porque amistades como la de él ya es prácticamente imposible encontrarlas.

La otra es que contrario a lo que creía, sí resulté ganador del concurso de calaveras, acabo de recibir el mail de notificación y ya está aquí publicada. Aunque ya la había compartido con ustedes, al menos aquí ya se ve de a deveras 😀

http://www.justa.com.mx/?p=31904

Definitivamente este mes me sigue trayendo buenas noticias y apenas está empezando, ando bien pinches feliz.

Calavera a Javier Sicilia

30 octubre, 2011 Deja un comentario

Este año la creatividad definitivamente no me afloró, además de que me dio chingos de hueva.

El año pasado sí me tomé la molestia de hacer algunas calaveras para algunos amigos. Éste de plano no tuve mucho que decir, así que el poco ingenio que poseo, lo malgasté tratando de hacer una calavera para Javier Sicilia, además de que la metí a un concurso en una editorial.

No han dado los resultados aún, pero la fecha de vencimiento era ayer, así que si hubiera sido acreedor a un premio, creo que ya me lo hubieran notificado. Así que como al parecer no les agradó, pues la comparto con mis tres lectores. Espero críticas destructivas por favor.

 

Paseando por Cuernavaca

se acordó del autor de “Vigilias”

y ya anda buscando la Flaca

al poeta Javier Sicilia.

 

Ya estuvo bueno de Marchas

 y tu “Caravana del Consuelo”

ya te llevo con todo y fachas

a reunirte con Juanelo

 

Yo no me voy al Panteón

Triste calaca mensa

eres más necia que Calderón

y algunos miembros de la prensa

 

Ya deja de hacerle al cuento

y de creerte un activista

eso que no eres violento

no lo cree ni San Juan Bautista

 

Ah qué muerte tan simpática

De algún narco has de ser comadre

También de la gente apática

¡Estamos hasta la madre!

 

Ahora que lo mencionas

creo que tienes razón

Estoy cansada de llevarme personas

Sin saber ni quiénes son

 

Mejor vente a marchar conmigo

en contra de la ola de violencia

a todos nos ha arrebatado un amigo

esta guerra sin conciencia

 

Ahoran andan juntos en caravana

La mismísima muerte y Javier Sicilia

 Creando conciencia para que mañana

Vivamos todos como una gran familia.

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La visita de la Caravana…

Se acordó de mí!

Se llegó la fecha…

Tenía ganas de hacer una crónica, pero no vale la pena.

Estoy contento, y más comprometido que nunca con esta causa.

Gracias a todos los que asistieron y gracias a Javier Sicilia. Estrechar de nuevo su mano y que se haya acordado de mí, no tiene precio.

Gracias Dios.

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Estúpida Violencia

28 marzo, 2011 2 comentarios

No sé por dónde empezar…

y es que no me salen las palabras para expresar todo el coraje y asco que siento en este momento…

me acabo de enterar que ejecutaron al hijo de uno de mis más grandes mentores y al que llegué a considerar un excelente amigo.

Su nombre es Javier Sicilia, es escritor…

Aquí el enlace:

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/89641

conocí a Javier, gracias a un curso que tomé en la Universidad, cuando estudiaba la carrera en Letras.

vino a ofrecernos un curso sobre Poesía y Mística, curso que en parte me ayudó a acercarme más a la poesía, ya que en lo personal, yo la detestaba.

Gracias a Javier, aprendí que “La Libertad de expresión no es un punto de partida, sino un punto de llegada”, pues no se puede hablar con libertad sobre algo que se desconoce.

Recuerdo que defendió mi idea de estar en contra del verso libre, pues ya cualquiera escribe “poesía”, sin tener conocimiento de las formas tradicionales.

Los días que Javier estuvo en mi ciudad, le hice el favor, con muchísimo gusto, de acompañarlo a recorrer los puntos turísticos obligados de la ciudad (Museo del Desierto, Alameda Zaragoza, Catedral, etc…)

Fueron días de aprendizaje total, de tertulias excelentes y de intercambio de anécdotas chuscas.

Le conté con vergüenza cómo me robé  los Versos Satánicos, de Salman Rushdie de la Infoteca Central, y él a cambio me compartió una de las historias más bellas de su juventud.

Me platicó que cuando era estudiante, optaba por ir a una librería, y se robaba los libros que necesitaba para sus materias, hasta que en una ocasión fue pillado.

Al momento de que lo llevaron con el dueño a rendir cuentas, éste lo reprendió y le dijo que lo iban a encerrar. A lo que Javier respondió-“¡Encerrarme, lo que deberían hacer es levantarme un monumento, cabrones, me estoy robando cultura, quiero instruirme, no cualquier pendejo se roba un libro”. Hecho que enterneció al dueño y le pareció divertido, además de sabio, a lo que hizo que lo soltaran inmediatamente y de allí naciera una excelente amistad entre ellos.

Me duele lo que puede estar pasando Javier en este momento.  Y aunque nunca volví a saber de él, recuerdo que él me alentó para que me pusiera a escribir, dijo que veía potencial en mí, aunque no lo tomé muy en serio.

Hace poco encontré uno de sus libros en una librería de las que venden los usados y lo compré, para leerlo y reordarlo, para volver a revivir al hombrecillo de cabello blanco y barba cana, que llevaba unos anteojos con muchísimo aumento y tenía una afición desbordada por el club de Futbol Veracruz.

El mismo que se dejó llevar con mi lectura de Piedra del Sol, de Octavio Paz. Se sentó en el piso, se recargó en la pared y cerró los ojos. Se fue dejando llevar por la lectura hasta quedarse plácidamente dormido. Tuve que despertarlo, con mucha pena, y su gesto, extasiado por la belleza del poema, fue una de las imágenes más representativas que tengo. Excelente lectura, me dijo. Me sentí bien, útil, especial.

Leo la noticia y no puedo evitar sentir impotencia y mucho coraje. Me duele que una persona tan talentosa, pero sobre todo tan humilde, tenga que enfrentar ese tipo de problemas. Quisiera poder estar con él para darle un abrazo y desearle pronta resignación, pero sé que tiene muchísima gente que lo estima y que está con él en este momento.

A lo mejor ya me extendí demasiado y no dije gran cosa, pero aunque sé que Javier quizá nunca lea esto. debe saber que tiene un alumno amigo totalmente agradecido por sus enseñanzasy sobre todo deséandole que logre salir de este trago amargo lo más pronto posible.

y por supuesto elevar una oración por su hijo para que esté con Dios y encuentre el descanso eterno…

Q.E.P.D

Juan Francisco Sicilia Ortega.

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