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Posts Tagged ‘El hubiera no existe’

Soy

29 mayo, 2012 2 comentarios

Soy ejemplo de intolerancia

un desastre natural

un accidente esperando a ocurrir.

un claro ejemplo de informalidad

Soy el recuerdo de una sonrisa fingida

nuestro primer orgasmo al mismo tiempo

una mancha oscura en tu corazón.

Soy esa grieta en tu memoria

el 6.5 irregular en tu boleta perfecta.

Soy quien sueña con tu mirada

con besar tus labios

y vencer a la secta a la que perteneces.

Soy tu primera vez

el imbécil que te rechazó

quien fecundó tu vientre en un intento fallido de paternidad.

Soy quien besaba tu cuello y tus senos en la sala de tus padres

quien se metió a escondidas a tu casa

para hacerte el amor después de bañarte.

Soy el que te arrebató un beso en su oficina

el que te hizo llorar más de tres veces

el que te abandonó por otro cuerpo

Soy quien besó tus tatuajes después de embriagarte

quien sueña con una cita contigo

con tomarte de la mano en señal de victoria.

Soy fanático de tus ojos

amante de la carne (piel) blanca

e intento fallido de activista

Soy un dolor de espalda recurrente

la sonrisa que te gusta

la mirada de odio que detestas

Soy al que saludas con desgano

a quien reemplazas o desplazas

con quien desahogas tus enojos.

Soy quien te mira con buenos ojos

que te busca como su Melpómene

que tolera tu intolerancia a los lunes

Soy todos tus yo

Soy todo de ti

Soy simplemente, y para tu mala suerte: Yo.

 

Me gusta ser portero…

11 mayo, 2012 6 comentarios

“Cómo vas a saber lo que es la soledad si jamás te paraste bajo los tres palos a 12 pasos de uno que te quería fusilar y terminar con tus esperanzas”…

Poema al Futbol

Siempre creí que ese jugador era cachirul.  Destacaba por su estatura entre todos, y por supuesto era el líder goleador de la liga. Aquella soleada mañana en los campos terregosos de “La Maquinita”, se paró frente a mí  con toda la disposición del mundo y cobró con potencia. Juro que me hice a un lado. Doble las manos y levanté la pierna. Como esa mítica imagen de los argentinos que se arrugan ante un tiro libre de Roberto Carlos. Precisamente el movimiento que hace Batistuta, lo hice yo. El balón, me pasó a dos centímetros de la cintura. Era completamente atajable

Recuerdo los gritos de coraje de mi entrenador. Yo ya estaba harto de ser portero.

Ser el portero de una liga infantil puede ser lo peor que le puede pasar a un niño. Más a uno que no tiene ni puta idea de lo que quiere. No era el mejor, pero era de lo menos peor. Y sabía que si me daban oportunidad de nueve, lograría lo que mis compañeros de equipo delanteros no podían hacer. Teníamos una defensa terrible, tanto que la mayoría de los goles que recibí, siempre fueron producto de mano a mano perdidos.

Los reclamos de mis compañeros eran, “no salgas, espéralo y que la falle”, pero nunca fui de los que esperan. Gané más de lo que perdí. Siempre fui de los porteros que achican. Y me gustaba hacer el famoso “Cristo”, aunque la mayoría de las veces con resultados negativos.

Uno de los momentos que hoy me avergüenza fue cuando le di una patada a un compañero. Se dejaron venir contra mí en reclamo y mi frustración fue defenderme a patadas. Aún recuerdo su cara de dolor y las lágrimas que derramó. Fue de los que menos me había reclamado…

En la primaria recuerdo que uno de los primeros partidos de futbol en mi vida que observé fue del Atlante. Héctor Miguel Zelada defendía la portería, y luego hacía un comercial de cuadernos “Scribe” en el que se lanzaba y atrapaba una libreta, mientras un niño gritaba con admiración “Zeladaaaa”. me gustaba ese comercial y ese era el portero del equipo que me había cautivado.

Mi hermana se burlaba de mí y decía “Se lavaaaa, la ropa” y me hacía enojar. No debería insultar a mi héroe.  Luego el Atlante descendió a la segunda y les perdí la pista completamente. Durante un año no vi más futbol o apoyaba al equipo al que le fueran mis familiares.

Por aquellos años yo me consolidaba en la portería del Colmex blanco. éramos la versión débil. la que nunca ganaba nada, y a pesar de que yo merecía una oportunidad para jugar con el Colmex verde (los bueno y que lo ganaban todo) nunca se me brindó. No sé si porque no tenía la edad o el talento suficiente, o porque no querían terminar de dejar indefenso al blanco. Yo en mi posición ególatra quiero pensar que fue esta segunda opción, pero nunca lo sabré.

Llegué a la portería del Colmex blanco por accidente. Una tarde en la que fui a comer a casa de Paul y Eliezer su madre me llevó al entrenamiento de Paul. La mujer que recuerdo porque lleva el mismo nombre que mi abuela, Flora. Nos recogía del colegio por las tardes. En aquel tiempo mi padre conocía al suyo porque trabajaban donde mismo y como éramos casi vecinos. Nuestros padres se turnaban para bien llevarnos a todos al colegio o para recogernos. Yo estaba en segundo grado y Paúl en tercero y como mi madre no fue por mí a recogerme temprano, Flora optó por llevarme a ver a su hijo entrenar.

Ya allí me integré con ellos al entrenamiento. Yo sin idea de cómo jugar al futbol sólo perseguía la pelota y la pateaba, nunca dejé que se acercará a mi área, por lo que adquirí inmediatamente una excelente reputación como defensa. Esa tarde fui una pesadilla para el mejor jugador de los verdes. El mítico “Regis” . Regis se quedó con las ganas de anotar esa tarde, pues le habían puesto un muro impenetrable frente a él y las pocas veces que intentó pasarme se quedó con las ganas.

Al día siguiente los compañeros de tercer año decían, “él es bueno, se burla a Regis”. Nunca supe qué significaba, pero algo me decía que yo encajaba en el sistema y que mi oportunidad para integrarme al equipo de futbol era verdadera.

Empecé a ir a los entrenamientos y en una ocasión en que faltó el portero, empezamos a jugar así sin guardameta. A nadie le gustaba la posición, por lo que enfrenté el reto. Ya había visto la función de los arqueros en la tele. Sabía qué hacer. Una de las primeras pelotas vino hacía mi meta y sin dudarlo me lancé para atajarla. Qué importaba la tierra y los raspones. Mi meta no sería perforada.

Aquella tarde me gradué como portero y mi entrenador me dijo orgulloso:”El sábado vas a la portería, dile a tu papá que te compré unas rodilleras para que te protejas”. Aquella tarde-noche en el Centro de la ciudad. Mi padre y yo recorrimos las tiendas deportivas hasta encontrar mi atuendo. Una rodilleras negras, además de unas coderas y unos guantes verdes con negro. Recuerdo el grito en el cielo de mi madre. Habíamos quedado en que sólo eran las rodilleras.

Durante la temporada en que jugué como portero implementé un estilo nuevo. Era raro ver a un portero que se lanzara y sobre todo que no tuviera miedo a ensuciarse el uniforme.  Además que como ya lo mencioné más arriba, me gustaba enfrentar a los delanteros, odiaba quedarme estático y odiaba que la acción se desarrollara al otro lado de mi área. Me aburrría terriblemente sin acción.

En aquellos tiempos, el profesor de educación Física, un peruano de nombre Julio Villanueva, tenía un programa deportivo en la televisión local, y en ocasiones acudía a nuestros partidos con las cámaras para mostrar los resultados en la televisión. Como nuestro equipo nunca ganaba, tuvo la suerte de acudir a un partido en el que dimos la sorpresa. Paúl, quien era el delantero más huevón que jamás se haya visto en la historia (nunca corría, se la pasaba caminando en el campo y apenas si tocaba el balón) aquella tarde metió dos goles para sorpresa de hasta él mismo. Y yo detuve un penal.

Nunca vi las imágenes, y tampoco vi nunca las cámaras. Unos días después mis compañeros me felicitaban y me decían que era famoso porque había salido en la tele. Recuerdo que esa vez sintonicé tarde el programa y apenas alcancé a ver en la imagen el segundo gol de Paúl. Nuestra victoria había sido un suceso relevante en las noticias locales.

Los niños suelen ser demasiado crueles, y como yo era el que recibía los goles. mis compañeros de equipo optaban por culparme a mí, por lo que empecé a rebelarme  y los siguientes partidos dejé de llevar el uniforme y los guantes. quería jugar otra posición menos ingrata y por más que pedí oportunidad, nunca me la brindaron. En una ocasión, recuerdo que a mi tío Ulises, (el hermano menor de mi mamá que en esa época vivía con nosotros, porque estudiaba en el Tecnológico) lo hicieron quitarse su playera para que me la prestara y me fuera a defender el arco.  Todavía tengo su imagen grabada en mi mente. En la portería contraria, él recargado en el poste con los brazos cruzados y mi camiseta de juego sobre los hombros para cubrirse de los inclementes rayos de sol. Aún así sonreía. Nunca le agradecí por ese detalle. Estoy en deuda con él. Viajó el trayecto de regreso a casa sin camiseta, pues la misma quedó inservible.

 Luego del futbol intenté con otros deportes, pero no recuerdo ninguno que me llenara. Ya muchos años después con equipos de futbol rápido volvía probar la portería. Nunca fui de buenos reflejos, ni fui atlético, pero siempre tuve el valor para partírmela si era necesario. Hoy en día las rodillas me lo reclaman muy seguido y se encargan de cobrarme factura.

Alguna vez fui convocado a un partido de estrellas, pero tampoco acudí porque algún compromiso se me atravesó. En la escuela de Letras probé pocas veces la portería porque ya estaba allí el buen Ramiro Rivera, que la defendía con tanta o más pasión que yo. Además de que yo ocupaba al fin la posición de nueve que tanto quise.

Ahora es que saben mi admiración por Federico Vilar, mi jugador y héroe personal, además del inmenso cariño que siento por otro portero importante del Atlante, Félix Fernández, quien le devolvió la categoría al equipo para volver a primera y a mí en lo personal porque me puso de nuevo en el mapa a aquel equipo con una playera de hermosos colores que me cautivó en la televisión.

Félix, además es un excelente narrador y podría decirse que es mi inspiración personal. Portero y escritor, qué más le puedo pedir. recomiendo su libro Guantes Blancos…

Vilar también escribió un libro, pero en lo personal, él debe seguir dedicándose a la portería…Es lo que hace mejor.

Hoy en día ya no juego futbol. La pesima condición física y la falta de equipo me lo impiden, además de que casi todos los equipos que he probado últimamente están plagados de estrellitas que no sueltan la bola, y yo si no es futbol asociación, prefiero no practicarlo.

Aún así me muero de las ganas de volver a pararme bajo el arco y arrancar un grito de emoción de mis compañeros al verme atajar un balón en un mano a mano, y sentir de nuevo esa sensación de hastío porque el balón está lejos de mi área…

 

Introduce el nombre aquí…

22 marzo, 2012 4 comentarios

¿Y qué haces cuando todas las expectativas son vanas?

Cuando se pierde el sueño en la madrugada

y se le da vuelta a una hoja en blanco

a una idea que nació del sueño

qué hacer cuando el inminente mes de

Abril

está a la vuelta de la esquina

y a dónde llevar todos los pensamientos

los deseos y las caricias

cuando su cuerpo ya no es una opción

Qué hacer cuando se tiene la disposición para todo

y las ganas de nada

 

Lounge Act

2 marzo, 2012 1 comentario

“Esta canción cumple un ciclo repetitivo siempre me la volveré a dedicar… hasta el día en que muera.. una ilusión desaparece..otra ilusión aparece… y todas terminan destruyéndose y destruyéndome”.

Sunamixxx

Me lo robé completo, con todo y descripción…

Siempre dije que mi canción favorita de Nirvana era Lithium. Y es que como parte de la generación X y el movimiento del Grunge que encabezaba Cobain, todos de alguna forma nos identificamos con sus líricas. Después de ponerle más atención, me di cuenta que en realidad era Lounge Act, la canción que me representaba. Lithium era sólo para cuando estaba deprimido por completo, y además era siempre pasajero. Afortunadamente nunca he vivido procesos depresivos prolongados.

Encontré este video y la descripción definitivamente me cautivó. Es otra de esas canciones que tienen que sonar en mi funeral. Ayer estaba pensando en que no he armado aún mi soundtrack para el día que mis restos corporales se despidan del mundo. Es una de las cosas pendientes que tengo que realizar en estos días, y por supuesto compartirla para que alguien lo tome en cuenta y el día que me vaya sepa qué tiene que sonar.

En realidad no me preocupa tanto el futuro, pero sigo aferrándome a cosas que no quiero que me perturben. Estos días han sido así, aunque había prometido que no les pondría tanta atención. En fin ya pasará, por lo tanto disfruten a Nirvana 🙂

 

Llenando huecos de felicidad…

14 febrero, 2012 Deja un comentario

Otra de esas veces…

11 febrero, 2012 Deja un comentario

Y cuando preguntó: ¿Ya te vas?
Hubo un tono en su voz que quería recibir una negativa como respuesta, para así lograr prolongar el encuentro.
Le di mi tarjeta, y me puse a sus órdenes.
La conocí en septiembre y apenas hoy supe su nombre.
Me encantó su risa.
Pero no me atreví a preguntar sobre aspectos personales.
Quizá no la vuelva a ver…
Ya no importa
Su sonrisa valió la noche.

Publicado con WordPress para BlackBerry.

¿Tan mal me veo?

28 enero, 2012 2 comentarios

Digo, ¿tengo aspecto de desesperado por encontrar un trabajo o qué pedo?

Se agradecen las buenas intenciones y los consejos, pero neta, ¿no entienden  que no quiero contribuir a la sociedad y al sistema?

En la última semana, al menos tres amigos y mi papá me han estado pasando anuncios de trabajo. Con mi papá de plano si fue un round bien culero, porque ya cuando lo veo que empieza a buscar como desesperado el periódico, sé que va a enseñarme algo. 

Esperó a que me metiera en la cocina y en chinga se levantó del sillón, empezó a buscar y dije, ya valió madres, a correr.

Me dice ” A ver si te interesa esto”, lo ignoré y le dije no me interesa. Por supuesto se mega cagó. “Ni siquiera lo has visto”. Pues sí pero no me interesa. Esta escena la hemos repetido chingos de veces. Siempre me anda buscando trabajo en el periódico. No busca para él, pero sí anda viendo qué me consigue.

En la semana un cuate me habló para decirme que se iba a desocupar un puesto de fotógrafo en un periódico. No quise ser grosero y le agradecí el tip. Y luego el pinche cepillín, que de plano no entiende el pendejo, me vuelve a mandar otro anuncio de editor en Torreón. Yo creo el culero quiere que me maten jajaja.

Va para que les quede claro. Yo asumí mi posición de freelancer. Voy a trabajar en mi propio negocio y en lo que Dios me mande. Si no hay trabajo, no me importa, de todos modos no me muero de hambre. Estoy harto de pagarle impuestos al puto gobierno y no le voy a trabajar a ningún jefe que se sienta la mamada y crea que tiene poder para despedirme porque le hago ver sus verdades o su ineptitud.

No quiero nada con medios. Sería traicionarme, porque trabajar con medios es decir las verdades a medias, y al menos trato de ser honesto de jodido conmigo mismo.

Dirán lo que quieran de mí que qué jodido y qué huevón, pero me vale madres. La verdad no tengo ambiciones ni siquiera monetarias. No me importa no tener tecnología de punta, ni teles enormes. No quiero una casa de millones de pesos ni muebles bonitos. Ni siquiera quiero un auto último modelo. No tengo familia que mantener, así que no me apura darles una vida estable. Si algún día llego a casarme, que no es mi sueño, deseo, ni mucho menos. A lo mejor me pongo a pensar en alguna manera de obtener dinero, o en trabajar para alguien que pueda explotarme a gusto y se beneficie de mí. Por mientras… Gracias, pero no gracias.

Estoy disfrutando mi papel de Nini, y no culpo al gobierno ni a nadie de mi decisión. Lo hago con todo el gusto del mundo. 

Ahora sí que como dice el dicho: “Que estudien los burros y que trabajen los casados”.