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Soy

29 mayo, 2012 2 comentarios

Soy ejemplo de intolerancia

un desastre natural

un accidente esperando a ocurrir.

un claro ejemplo de informalidad

Soy el recuerdo de una sonrisa fingida

nuestro primer orgasmo al mismo tiempo

una mancha oscura en tu corazón.

Soy esa grieta en tu memoria

el 6.5 irregular en tu boleta perfecta.

Soy quien sueña con tu mirada

con besar tus labios

y vencer a la secta a la que perteneces.

Soy tu primera vez

el imbécil que te rechazó

quien fecundó tu vientre en un intento fallido de paternidad.

Soy quien besaba tu cuello y tus senos en la sala de tus padres

quien se metió a escondidas a tu casa

para hacerte el amor después de bañarte.

Soy el que te arrebató un beso en su oficina

el que te hizo llorar más de tres veces

el que te abandonó por otro cuerpo

Soy quien besó tus tatuajes después de embriagarte

quien sueña con una cita contigo

con tomarte de la mano en señal de victoria.

Soy fanático de tus ojos

amante de la carne (piel) blanca

e intento fallido de activista

Soy un dolor de espalda recurrente

la sonrisa que te gusta

la mirada de odio que detestas

Soy al que saludas con desgano

a quien reemplazas o desplazas

con quien desahogas tus enojos.

Soy quien te mira con buenos ojos

que te busca como su Melpómene

que tolera tu intolerancia a los lunes

Soy todos tus yo

Soy todo de ti

Soy simplemente, y para tu mala suerte: Yo.

 

Luna del Cinco de Mayo de 2012

Esta fue la súper Luna y la vi muy bien acompañado…

Las cosas parecen tomar su curso y tengo que tener paciencia…

Mi vieja y yo nos pusimos a chambear y este es uno de los resultados

Miren nada más qué hermosura.

 

¡Pinche Aurora!..

Sabía que no iba a resistir…

Me ganó la ansiedad (como siempre lo hace) y continué leyendo el cielo…

Acabo de leer este fragmento que les voy a transcribir, y Aurora, (no les he platicado pero es la mujer en la que gira toda la novela) me acaba de dar una lección de vida…

“Esperás demasiado, y eso no es bueno. Cuando uno espera demasiado se torna exigente. Y la exigencia lo dificulta todo. Además las mujeres, nos resistimos, por naturaleza, a las exigencias, del mismo modo que siempre necesitamos que nos exijan un poquito. Somos bichos raros. Nos alarma el tiempo, pero necesitamos tiempo. Requerimos afecto, pero solemos dejar pasar el afecto. Nos desespera la indiferencia, pero también nos atrae, si está bien dosificada. Nos vence el miedo, pero la cobardía es nuestra arma más eficaz – suspiró-; Somos bichos raros.

Punto, punto, punto.

El Cielo con las Manos

Cada lectura que hago, siempre está por alguna razón extraña, vinculada al momento en que vivo.

¿Será coincidencia?, o es sólo que soy tan ridículamente común que con todo me identifico.

En este momento, gracias a Elvia Acosta, estoy releyendo El Cielo con las Manos, de Mempo Giardinelli. Leí este libro en el último año de la carrera y me quedé prendado a él, inmediatamente se hizo uno de mis favoritos. Recuerdo que estuve tentado a hacerlo perdedizo y no devolvérselo al profesor que me hizo favor de prestarlo, pero como siempre, la estúpida moralidad me ganó.

Lo busqué en páginas de internet y en librerías, pero jamás lo encontré, así que desistí y apenas hace 3 días, Elvia, quien siempre me consigue los libros que quiero en formato PDF aceptó el reto. Le dije, es uno difícil… No tardó ni cinco minutos, cuando en mi email ya tenía el archivo digital.

Hoy me puse a leerlo en forma, y lo estoy devorando. Es una lectura corta, son apenas 115 cuartillas, pero confieso que no quiero terminarlo. En el momento en que escribo este post, voy alrededor de la página 76, lo que dicta que hoy mismo lo terminaré. Aunque hice esta pausa y creo que lo retomaré mañana, para que la magia y el placer me dure al menos un día más.

Confieso que he reido como loco toda la mañana, me dio nostalgia y hasta tuve orgasmos en seco, sí se escucha mal, pero es un verdadero placer leer a Mampo.

No les voy a revelar de qué trata el libro, mejor pídanmelo y les reenvío el archivo.

Hice la pausa porque como el post anterior a este, revelé que había estado teniendo charlas con amigos, uno de los temas recurrentes fue la Soledad, y me encontré con este fragmento que quiero compartirles.

No hay nada peor que el miedo a estar solo. Lo cual es una soberana estupidez, porque siempre estamos solos, porque a todos nos faltan las Auroras, porque todos alguna vez amamos a una Aurora que nos cagó la vida.

Optaré por cerrar la puerta de la oficina, me retiraré a mi casa a comer y voy a estar toda la tarde con la ansiedad de terminar el libro y de volver a rememorar las oportunidades que yo también tuve alguna vez de “tocar el cielo con las manos”.