16 años lo avalan

Subo este post porque siento que lo debía…
Quería explicar en el post anterior mi fanatismo por los Croatas pero me dio hueva.
Habrá quienes piensen que me acabó de subir al carrito porque llegaron a la final, pero déjeme explicarle por qué no es así.
Me enamoré de este equipo cuando debutó en Francia y quedó en tercer lugar, luego de perder en semifinales ante la propia selección gala
.

Hoy retomo este post con tristeza porque ya se jugó la final y los croatas sucumbieron de nuevo.

La foto que muestro a continuación es del llavero que porto actualmente. Igual de madreado que yo. Ya no tiene forma pero igual sigue acompañando mis llaves. Él se ha rendido menos veces que yo. Este llavero me fue regalado en 2002 cuando conocí por Latinchat a una chica llamada Isabel. Estaba en boga el mundial de Corea-Japón y ella siendo croata le iba a México por cuestión de raíces y yo que me había enamorado de Croacia el mundial anterior le iba al equipo de su ciudad. Hicimos una bonita amistad e intercambiamos correspondencia. Ese llavero fue un regalo de ella. Además de algunas postales, un gorro y una pluma de la federacion Croata de fubol. Ya sólo me queda el recuerdo. Irónicamente y a pesar de que ya existen formas de estar mucho más cerca gracias a la tecnología, perdimos el contacto.

Prometo que a partir de hoy voy mantenerme más en contacto con mis amigos y ojalá dentro de dos años pueda presumir que Croacia sí es campeón, pues viene la Eurocopa.

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No te abandono…

Ofrezco disculpas a este espacio y a sus dos lectores por no mantenerlo actualizado.

Mi vida dio un cambio radical y estoy más ocupado que nunca. Afortunadamente tengo mucho trabajo y mi vida está realmente ocupada.  Sólo por actualizar. Ya me tatué de nuevo. Compre una cámara nueva y estoy empezando una relación nueva. ¡Todo en un mismo día!

Ya después contaré con más detalle todo lo que me acontece.

Y cuando tenga algo realmente interesante que postear, también lo compartiré.

Por lo pronto les comunico que me uní al Boicot contra la Euro 2012 por la sádica eliminación masiva de perros callejero por el gobierno ucraniano.

Cualquier ser vivo vale más que un partido de Futbol.

Gracias por asomarse por acá y que tengan un excelente inicio de semana.

Me gusta ser portero…

“Cómo vas a saber lo que es la soledad si jamás te paraste bajo los tres palos a 12 pasos de uno que te quería fusilar y terminar con tus esperanzas”…

Poema al Futbol

Siempre creí que ese jugador era cachirul.  Destacaba por su estatura entre todos, y por supuesto era el líder goleador de la liga. Aquella soleada mañana en los campos terregosos de “La Maquinita”, se paró frente a mí  con toda la disposición del mundo y cobró con potencia. Juro que me hice a un lado. Doble las manos y levanté la pierna. Como esa mítica imagen de los argentinos que se arrugan ante un tiro libre de Roberto Carlos. Precisamente el movimiento que hace Batistuta, lo hice yo. El balón, me pasó a dos centímetros de la cintura. Era completamente atajable

Recuerdo los gritos de coraje de mi entrenador. Yo ya estaba harto de ser portero.

Ser el portero de una liga infantil puede ser lo peor que le puede pasar a un niño. Más a uno que no tiene ni puta idea de lo que quiere. No era el mejor, pero era de lo menos peor. Y sabía que si me daban oportunidad de nueve, lograría lo que mis compañeros de equipo delanteros no podían hacer. Teníamos una defensa terrible, tanto que la mayoría de los goles que recibí, siempre fueron producto de mano a mano perdidos.

Los reclamos de mis compañeros eran, “no salgas, espéralo y que la falle”, pero nunca fui de los que esperan. Gané más de lo que perdí. Siempre fui de los porteros que achican. Y me gustaba hacer el famoso “Cristo”, aunque la mayoría de las veces con resultados negativos.

Uno de los momentos que hoy me avergüenza fue cuando le di una patada a un compañero. Se dejaron venir contra mí en reclamo y mi frustración fue defenderme a patadas. Aún recuerdo su cara de dolor y las lágrimas que derramó. Fue de los que menos me había reclamado…

En la primaria recuerdo que uno de los primeros partidos de futbol en mi vida que observé fue del Atlante. Héctor Miguel Zelada defendía la portería, y luego hacía un comercial de cuadernos “Scribe” en el que se lanzaba y atrapaba una libreta, mientras un niño gritaba con admiración “Zeladaaaa”. me gustaba ese comercial y ese era el portero del equipo que me había cautivado.

Mi hermana se burlaba de mí y decía “Se lavaaaa, la ropa” y me hacía enojar. No debería insultar a mi héroe.  Luego el Atlante descendió a la segunda y les perdí la pista completamente. Durante un año no vi más futbol o apoyaba al equipo al que le fueran mis familiares.

Por aquellos años yo me consolidaba en la portería del Colmex blanco. éramos la versión débil. la que nunca ganaba nada, y a pesar de que yo merecía una oportunidad para jugar con el Colmex verde (los bueno y que lo ganaban todo) nunca se me brindó. No sé si porque no tenía la edad o el talento suficiente, o porque no querían terminar de dejar indefenso al blanco. Yo en mi posición ególatra quiero pensar que fue esta segunda opción, pero nunca lo sabré.

Llegué a la portería del Colmex blanco por accidente. Una tarde en la que fui a comer a casa de Paul y Eliezer su madre me llevó al entrenamiento de Paul. La mujer que recuerdo porque lleva el mismo nombre que mi abuela, Flora. Nos recogía del colegio por las tardes. En aquel tiempo mi padre conocía al suyo porque trabajaban donde mismo y como éramos casi vecinos. Nuestros padres se turnaban para bien llevarnos a todos al colegio o para recogernos. Yo estaba en segundo grado y Paúl en tercero y como mi madre no fue por mí a recogerme temprano, Flora optó por llevarme a ver a su hijo entrenar.

Ya allí me integré con ellos al entrenamiento. Yo sin idea de cómo jugar al futbol sólo perseguía la pelota y la pateaba, nunca dejé que se acercará a mi área, por lo que adquirí inmediatamente una excelente reputación como defensa. Esa tarde fui una pesadilla para el mejor jugador de los verdes. El mítico “Regis” . Regis se quedó con las ganas de anotar esa tarde, pues le habían puesto un muro impenetrable frente a él y las pocas veces que intentó pasarme se quedó con las ganas.

Al día siguiente los compañeros de tercer año decían, “él es bueno, se burla a Regis”. Nunca supe qué significaba, pero algo me decía que yo encajaba en el sistema y que mi oportunidad para integrarme al equipo de futbol era verdadera.

Empecé a ir a los entrenamientos y en una ocasión en que faltó el portero, empezamos a jugar así sin guardameta. A nadie le gustaba la posición, por lo que enfrenté el reto. Ya había visto la función de los arqueros en la tele. Sabía qué hacer. Una de las primeras pelotas vino hacía mi meta y sin dudarlo me lancé para atajarla. Qué importaba la tierra y los raspones. Mi meta no sería perforada.

Aquella tarde me gradué como portero y mi entrenador me dijo orgulloso:”El sábado vas a la portería, dile a tu papá que te compré unas rodilleras para que te protejas”. Aquella tarde-noche en el Centro de la ciudad. Mi padre y yo recorrimos las tiendas deportivas hasta encontrar mi atuendo. Una rodilleras negras, además de unas coderas y unos guantes verdes con negro. Recuerdo el grito en el cielo de mi madre. Habíamos quedado en que sólo eran las rodilleras.

Durante la temporada en que jugué como portero implementé un estilo nuevo. Era raro ver a un portero que se lanzara y sobre todo que no tuviera miedo a ensuciarse el uniforme.  Además que como ya lo mencioné más arriba, me gustaba enfrentar a los delanteros, odiaba quedarme estático y odiaba que la acción se desarrollara al otro lado de mi área. Me aburrría terriblemente sin acción.

En aquellos tiempos, el profesor de educación Física, un peruano de nombre Julio Villanueva, tenía un programa deportivo en la televisión local, y en ocasiones acudía a nuestros partidos con las cámaras para mostrar los resultados en la televisión. Como nuestro equipo nunca ganaba, tuvo la suerte de acudir a un partido en el que dimos la sorpresa. Paúl, quien era el delantero más huevón que jamás se haya visto en la historia (nunca corría, se la pasaba caminando en el campo y apenas si tocaba el balón) aquella tarde metió dos goles para sorpresa de hasta él mismo. Y yo detuve un penal.

Nunca vi las imágenes, y tampoco vi nunca las cámaras. Unos días después mis compañeros me felicitaban y me decían que era famoso porque había salido en la tele. Recuerdo que esa vez sintonicé tarde el programa y apenas alcancé a ver en la imagen el segundo gol de Paúl. Nuestra victoria había sido un suceso relevante en las noticias locales.

Los niños suelen ser demasiado crueles, y como yo era el que recibía los goles. mis compañeros de equipo optaban por culparme a mí, por lo que empecé a rebelarme  y los siguientes partidos dejé de llevar el uniforme y los guantes. quería jugar otra posición menos ingrata y por más que pedí oportunidad, nunca me la brindaron. En una ocasión, recuerdo que a mi tío Ulises, (el hermano menor de mi mamá que en esa época vivía con nosotros, porque estudiaba en el Tecnológico) lo hicieron quitarse su playera para que me la prestara y me fuera a defender el arco.  Todavía tengo su imagen grabada en mi mente. En la portería contraria, él recargado en el poste con los brazos cruzados y mi camiseta de juego sobre los hombros para cubrirse de los inclementes rayos de sol. Aún así sonreía. Nunca le agradecí por ese detalle. Estoy en deuda con él. Viajó el trayecto de regreso a casa sin camiseta, pues la misma quedó inservible.

 Luego del futbol intenté con otros deportes, pero no recuerdo ninguno que me llenara. Ya muchos años después con equipos de futbol rápido volvía probar la portería. Nunca fui de buenos reflejos, ni fui atlético, pero siempre tuve el valor para partírmela si era necesario. Hoy en día las rodillas me lo reclaman muy seguido y se encargan de cobrarme factura.

Alguna vez fui convocado a un partido de estrellas, pero tampoco acudí porque algún compromiso se me atravesó. En la escuela de Letras probé pocas veces la portería porque ya estaba allí el buen Ramiro Rivera, que la defendía con tanta o más pasión que yo. Además de que yo ocupaba al fin la posición de nueve que tanto quise.

Ahora es que saben mi admiración por Federico Vilar, mi jugador y héroe personal, además del inmenso cariño que siento por otro portero importante del Atlante, Félix Fernández, quien le devolvió la categoría al equipo para volver a primera y a mí en lo personal porque me puso de nuevo en el mapa a aquel equipo con una playera de hermosos colores que me cautivó en la televisión.

Félix, además es un excelente narrador y podría decirse que es mi inspiración personal. Portero y escritor, qué más le puedo pedir. recomiendo su libro Guantes Blancos…

Vilar también escribió un libro, pero en lo personal, él debe seguir dedicándose a la portería…Es lo que hace mejor.

Hoy en día ya no juego futbol. La pesima condición física y la falta de equipo me lo impiden, además de que casi todos los equipos que he probado últimamente están plagados de estrellitas que no sueltan la bola, y yo si no es futbol asociación, prefiero no practicarlo.

Aún así me muero de las ganas de volver a pararme bajo el arco y arrancar un grito de emoción de mis compañeros al verme atajar un balón en un mano a mano, y sentir de nuevo esa sensación de hastío porque el balón está lejos de mi área…

 

il mio canto libero

Hace dos días leí la noticia que Alessandro Del Piero había despertado a una pequeña en coma. Le envió un mensaje con su voz grabado pidiéndole que despertara para que fuera a apoyarlo y se pudieran conocer.

La niña que era fanática del seleccionado italiano y eterno capitán de la Juventus, comenzó a mover los dedos, para horas después despertar totalmente del coma.

Esas son las noticias que realmente me da gusto leer. Las buenas noticias, y de paso comprobar las humildad de Del Piero, que siempre hace labor altruista y que siempre ha sido visto como un jugador emblemático.

Ayer recordé que hace años me impactó verlo cantar. Con aquel equipazo de los primeros años del dos mil. Siempre me dio sentimiento esa canción y me encantó.

Pero más me encanta que haya juego limpio en los partidos. Hay que fomentar el Fair Play. Justo en el moomento en que escribo esta entrada, veo el partido Manchester United vs Liverpool y en la cancha hay dos jugadores que pasaron a la historia por una situación desagradable Patrice Evra y Luis Suárez.

Hace algunos meses Evra acusó a Suárez de insultos racistas, lo que le valió una sanción al uruguayo.Es una pena que un jugador con mucho talento sea recordado por acciones polémicas, más que por su futbol. Suárez metió una mano flagrante para evitar un gol en el mundial. mano que le valió la calificación a semifinales a Uruguay, luego de que su rival fallara el penal que les daba el pase. Hoy Luis se volvió a equivocar. En la línea de saludo, no le dio la mano a Evra, en una actitud totalmente irresponsable y antideportista. Son de esos momentos lamentables en el deporte y que en lo personal me dan coraje.

Qué lejos está Suárez de Del Piero…

Pero bueno, ya sin desviarme, les dejo la traducción de esta hermosa canción, que data de los 70’s y la interpretación de la misma, por los jugadores de La Vecchia Signora del Calcio, La Juventus de Turín 😀

En un mundo que
vive sin amor
eres tú mi libre canción.
Y la inmensidad
se abre alrededor
más allá del límite
del corazón.

Nace el sentimiento
en mitad del llanto
y se eleva altísimo
y va…
Y vuela sobre el gesto de la gente
a todo lo más noble indiferente
ajeno al beso cálido de amor
de puro amor…

En un mundo que (cae un día el muro)
prisionero es (recubierto de las rosas selváticas)
libres respirábamos (revive o no)
tú y yo (se eleva o no).
Pero la verdad (bosque abandonado)
clara brilla hoy (y por ello sobreviviendo virgen)
y nítida su música (se abre o no)
sonó (se cierra o no)

Nuevas sensaciones
nuevas emociones
se expresan ya purísimas
en ti…
El velo del fantasma del pasado
cayendo deja el cuadro inmaculado
y se alza un viento tímido de amor
de puro amor…

Y recúbrote…

Dulce amada que no sabe el camino
mas sabe que debe andar.
Al lado tuyo vendré, si quieres tú.

Cae un día el muro
recubierto de las rosas selváticas
Revive o no
Se eleva o no

Bosque abandonado
y por ello sobreviviendo virgen
Se abre o no
Se cierra o no

En un mundo que
prisionero es
libres respirábamos
tú y yo.
Pero la verdad
clara brilla hoy
y nítida su música
sonó.

Nuevas sensaciones
nuevas emociones
se expresan ya purísimas
por ti…
El velo del fantasma en el pasado
cayendo deja el cuadro inmaculado
y se alza un viento tímido de amor
de puro amor…

No me quiero enterar…

¿Cuántas veces no le hemos dado vuelta a un asunto?

Así he estado yo, dándole vueltas a este post. y más que a este post, a la razón de éste.

Sólo vi el titular y de inmediato quise sacarle la vuelta. No conozco la historia, no conozco los motivos y no quiero conocerlos tampoco. el hecho es que supe que hubo 73 muertos en Egipto tras un partido de futbol.

La pelota se manchó.

He visto que jugadores se retiraron tras los incidentes y hoy vi un titular que anunciaba una foto de una butaca manchada de sangre aunque tampoco le di seguimiento.

Esos hechos me duelen. 

No entiendo cómo el deporte más hermoso del mundo puede involucrarse con tragedias. No me cabe en la cabeza que el fanatismo llegue hasta las tribunas y se desahogue en forma de violencia.

¿A dónde vamos a ir a parar?

Quiero seguir en la ignorancia sobre el suceso y no quiero indagar, porque irremediablemente me voy a deprimir mucho más de lo que ya estoy. Sólo me queda orar y pedir porque la violencia sea erradicada de todas formas.

No se vale

Mi nuevo héroe

Se llama Timothy Tebow

Lo vi la semana pasada en el encuentro contra los Steelers y de inmediato se ganó mi atención. Le dio una verdadera lección de entrega a Ben Roethlisberger:  De acuerdo a las opiniones de los comentaristas, “Tim Tebow, lo hizo de nuevo…
Me enteré de que tiene varios partidos ganando “de milagro”. Y llevó con su “racha de suerte” a la postemporada a los Broncos de Denver.

Hoy me enteré de que acaba de rebasar en popularidad a los deportistas más representativos de los Estados Unidos. Con una técnica depurada y jugadas apenas necesarias para salir adelante. Tebow es más conocido como el típico “Underdog”. No lo podemos negar. siempre sentimos simpatía por el débil. Yo en lo personal, siempre me he inclinado por los equipos de bajo perfil, porque las victorias que consiguen son mucho más sabrosas.

Tebow, profesa la religión Cristiana bautista, y su sello personal es el inclinar una rodilla y orar. El poner ante todo a Dios por delante. Lo que me parece fenomenal, que un atleta sepa que su fortaleza venga de la fe y de una deidad mayor.

Uno de los aspectos que lo hizo saltar a la opinión pública, y con la que por supuesto que no comulgo, fue declarar que llegaría virgen al matrimonio. Neta que qué huevotes… Aunque siendo atleta de alto rendimiento, al menos tiene escape a las tentaciones y con los duros entrenamientos, supongo que saca toda la energía acumulada.

Este fin de semana, quizá se le tarmine la racha a Tim  Tebow, pues enfrenta a uno de los equipos más duros de la NFL y que son lidereados por el quizá mejor Quarterback de la última decada, Tom Brady.

Espero que Sigamos viendo el Tebowing, por varias semanas más, y por qué no, ver esa figura en el Super Bowl. Estaría bien que un personaje que llama la atención por sus buenas costumbres se convierta en campeón, y no un atleta que destaca por hacer trampa o por escándalos publicitarios.

Este es mi nuevo Héroe

Al fin un triunfo…

Luego de 10 jornadas con derrotas, al fin pudimos ganar un partido. La historia fue la misma de siempre, equipo incompleto, completamente desmotivados y con la esperanza de completarnos de último minuto para no ser castigados y jugar un mero partido de trámite.

De nuevo recibimos ayuda de un jugador de otro equipo, que en esta ocasión cumplió con lo que siempre nos hizo falta. Un buen Quarterback. en parte sí hizo la diferencia, pero fueron más jugadas de nosotros las que nos dieron el triunfo. En esta ocasión no conseguí hacer puntos. Pero atrapé pases importantes y logré interceptar un pase para evitar una conversión.

Es increíble cómo una simple victoria me levantó chidísimo el ánimo. hasta me di el lujo de dobletear, pues el siguiente partido, fue de unos chavos que tampoco se completaban, así que salimos a hacerles el quite. el frío estuvo poca madre y el campo estaba completamente en ruinas. Creo que traigo lodo hasta en el “you know”.

Con esto terminé mi temporada deportiva. Ahora a esperar a que empiece la siguiente y de paso fusionarnos con los otros chavos. A ver si ahora sí formamos un equipo competitivo. Por lo pronto hoy me voy a dormir súper madreado, pero también súper relajado. Qué chido se siente obtener esa victoria que la semana y el stress laboral no te brinda.

¡1,2, 3… Duendes! 😀