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No te abandono…

11 junio, 2012 1 comentario

Ofrezco disculpas a este espacio y a sus dos lectores por no mantenerlo actualizado.

Mi vida dio un cambio radical y estoy más ocupado que nunca. Afortunadamente tengo mucho trabajo y mi vida está realmente ocupada.  Sólo por actualizar. Ya me tatué de nuevo. Compre una cámara nueva y estoy empezando una relación nueva. ¡Todo en un mismo día!

Ya después contaré con más detalle todo lo que me acontece.

Y cuando tenga algo realmente interesante que postear, también lo compartiré.

Por lo pronto les comunico que me uní al Boicot contra la Euro 2012 por la sádica eliminación masiva de perros callejero por el gobierno ucraniano.

Cualquier ser vivo vale más que un partido de Futbol.

Gracias por asomarse por acá y que tengan un excelente inicio de semana.

Me gusta ser portero…

11 mayo, 2012 6 comentarios

“Cómo vas a saber lo que es la soledad si jamás te paraste bajo los tres palos a 12 pasos de uno que te quería fusilar y terminar con tus esperanzas”…

Poema al Futbol

Siempre creí que ese jugador era cachirul.  Destacaba por su estatura entre todos, y por supuesto era el líder goleador de la liga. Aquella soleada mañana en los campos terregosos de “La Maquinita”, se paró frente a mí  con toda la disposición del mundo y cobró con potencia. Juro que me hice a un lado. Doble las manos y levanté la pierna. Como esa mítica imagen de los argentinos que se arrugan ante un tiro libre de Roberto Carlos. Precisamente el movimiento que hace Batistuta, lo hice yo. El balón, me pasó a dos centímetros de la cintura. Era completamente atajable

Recuerdo los gritos de coraje de mi entrenador. Yo ya estaba harto de ser portero.

Ser el portero de una liga infantil puede ser lo peor que le puede pasar a un niño. Más a uno que no tiene ni puta idea de lo que quiere. No era el mejor, pero era de lo menos peor. Y sabía que si me daban oportunidad de nueve, lograría lo que mis compañeros de equipo delanteros no podían hacer. Teníamos una defensa terrible, tanto que la mayoría de los goles que recibí, siempre fueron producto de mano a mano perdidos.

Los reclamos de mis compañeros eran, “no salgas, espéralo y que la falle”, pero nunca fui de los que esperan. Gané más de lo que perdí. Siempre fui de los porteros que achican. Y me gustaba hacer el famoso “Cristo”, aunque la mayoría de las veces con resultados negativos.

Uno de los momentos que hoy me avergüenza fue cuando le di una patada a un compañero. Se dejaron venir contra mí en reclamo y mi frustración fue defenderme a patadas. Aún recuerdo su cara de dolor y las lágrimas que derramó. Fue de los que menos me había reclamado…

En la primaria recuerdo que uno de los primeros partidos de futbol en mi vida que observé fue del Atlante. Héctor Miguel Zelada defendía la portería, y luego hacía un comercial de cuadernos “Scribe” en el que se lanzaba y atrapaba una libreta, mientras un niño gritaba con admiración “Zeladaaaa”. me gustaba ese comercial y ese era el portero del equipo que me había cautivado.

Mi hermana se burlaba de mí y decía “Se lavaaaa, la ropa” y me hacía enojar. No debería insultar a mi héroe.  Luego el Atlante descendió a la segunda y les perdí la pista completamente. Durante un año no vi más futbol o apoyaba al equipo al que le fueran mis familiares.

Por aquellos años yo me consolidaba en la portería del Colmex blanco. éramos la versión débil. la que nunca ganaba nada, y a pesar de que yo merecía una oportunidad para jugar con el Colmex verde (los bueno y que lo ganaban todo) nunca se me brindó. No sé si porque no tenía la edad o el talento suficiente, o porque no querían terminar de dejar indefenso al blanco. Yo en mi posición ególatra quiero pensar que fue esta segunda opción, pero nunca lo sabré.

Llegué a la portería del Colmex blanco por accidente. Una tarde en la que fui a comer a casa de Paul y Eliezer su madre me llevó al entrenamiento de Paul. La mujer que recuerdo porque lleva el mismo nombre que mi abuela, Flora. Nos recogía del colegio por las tardes. En aquel tiempo mi padre conocía al suyo porque trabajaban donde mismo y como éramos casi vecinos. Nuestros padres se turnaban para bien llevarnos a todos al colegio o para recogernos. Yo estaba en segundo grado y Paúl en tercero y como mi madre no fue por mí a recogerme temprano, Flora optó por llevarme a ver a su hijo entrenar.

Ya allí me integré con ellos al entrenamiento. Yo sin idea de cómo jugar al futbol sólo perseguía la pelota y la pateaba, nunca dejé que se acercará a mi área, por lo que adquirí inmediatamente una excelente reputación como defensa. Esa tarde fui una pesadilla para el mejor jugador de los verdes. El mítico “Regis” . Regis se quedó con las ganas de anotar esa tarde, pues le habían puesto un muro impenetrable frente a él y las pocas veces que intentó pasarme se quedó con las ganas.

Al día siguiente los compañeros de tercer año decían, “él es bueno, se burla a Regis”. Nunca supe qué significaba, pero algo me decía que yo encajaba en el sistema y que mi oportunidad para integrarme al equipo de futbol era verdadera.

Empecé a ir a los entrenamientos y en una ocasión en que faltó el portero, empezamos a jugar así sin guardameta. A nadie le gustaba la posición, por lo que enfrenté el reto. Ya había visto la función de los arqueros en la tele. Sabía qué hacer. Una de las primeras pelotas vino hacía mi meta y sin dudarlo me lancé para atajarla. Qué importaba la tierra y los raspones. Mi meta no sería perforada.

Aquella tarde me gradué como portero y mi entrenador me dijo orgulloso:”El sábado vas a la portería, dile a tu papá que te compré unas rodilleras para que te protejas”. Aquella tarde-noche en el Centro de la ciudad. Mi padre y yo recorrimos las tiendas deportivas hasta encontrar mi atuendo. Una rodilleras negras, además de unas coderas y unos guantes verdes con negro. Recuerdo el grito en el cielo de mi madre. Habíamos quedado en que sólo eran las rodilleras.

Durante la temporada en que jugué como portero implementé un estilo nuevo. Era raro ver a un portero que se lanzara y sobre todo que no tuviera miedo a ensuciarse el uniforme.  Además que como ya lo mencioné más arriba, me gustaba enfrentar a los delanteros, odiaba quedarme estático y odiaba que la acción se desarrollara al otro lado de mi área. Me aburrría terriblemente sin acción.

En aquellos tiempos, el profesor de educación Física, un peruano de nombre Julio Villanueva, tenía un programa deportivo en la televisión local, y en ocasiones acudía a nuestros partidos con las cámaras para mostrar los resultados en la televisión. Como nuestro equipo nunca ganaba, tuvo la suerte de acudir a un partido en el que dimos la sorpresa. Paúl, quien era el delantero más huevón que jamás se haya visto en la historia (nunca corría, se la pasaba caminando en el campo y apenas si tocaba el balón) aquella tarde metió dos goles para sorpresa de hasta él mismo. Y yo detuve un penal.

Nunca vi las imágenes, y tampoco vi nunca las cámaras. Unos días después mis compañeros me felicitaban y me decían que era famoso porque había salido en la tele. Recuerdo que esa vez sintonicé tarde el programa y apenas alcancé a ver en la imagen el segundo gol de Paúl. Nuestra victoria había sido un suceso relevante en las noticias locales.

Los niños suelen ser demasiado crueles, y como yo era el que recibía los goles. mis compañeros de equipo optaban por culparme a mí, por lo que empecé a rebelarme  y los siguientes partidos dejé de llevar el uniforme y los guantes. quería jugar otra posición menos ingrata y por más que pedí oportunidad, nunca me la brindaron. En una ocasión, recuerdo que a mi tío Ulises, (el hermano menor de mi mamá que en esa época vivía con nosotros, porque estudiaba en el Tecnológico) lo hicieron quitarse su playera para que me la prestara y me fuera a defender el arco.  Todavía tengo su imagen grabada en mi mente. En la portería contraria, él recargado en el poste con los brazos cruzados y mi camiseta de juego sobre los hombros para cubrirse de los inclementes rayos de sol. Aún así sonreía. Nunca le agradecí por ese detalle. Estoy en deuda con él. Viajó el trayecto de regreso a casa sin camiseta, pues la misma quedó inservible.

 Luego del futbol intenté con otros deportes, pero no recuerdo ninguno que me llenara. Ya muchos años después con equipos de futbol rápido volvía probar la portería. Nunca fui de buenos reflejos, ni fui atlético, pero siempre tuve el valor para partírmela si era necesario. Hoy en día las rodillas me lo reclaman muy seguido y se encargan de cobrarme factura.

Alguna vez fui convocado a un partido de estrellas, pero tampoco acudí porque algún compromiso se me atravesó. En la escuela de Letras probé pocas veces la portería porque ya estaba allí el buen Ramiro Rivera, que la defendía con tanta o más pasión que yo. Además de que yo ocupaba al fin la posición de nueve que tanto quise.

Ahora es que saben mi admiración por Federico Vilar, mi jugador y héroe personal, además del inmenso cariño que siento por otro portero importante del Atlante, Félix Fernández, quien le devolvió la categoría al equipo para volver a primera y a mí en lo personal porque me puso de nuevo en el mapa a aquel equipo con una playera de hermosos colores que me cautivó en la televisión.

Félix, además es un excelente narrador y podría decirse que es mi inspiración personal. Portero y escritor, qué más le puedo pedir. recomiendo su libro Guantes Blancos…

Vilar también escribió un libro, pero en lo personal, él debe seguir dedicándose a la portería…Es lo que hace mejor.

Hoy en día ya no juego futbol. La pesima condición física y la falta de equipo me lo impiden, además de que casi todos los equipos que he probado últimamente están plagados de estrellitas que no sueltan la bola, y yo si no es futbol asociación, prefiero no practicarlo.

Aún así me muero de las ganas de volver a pararme bajo el arco y arrancar un grito de emoción de mis compañeros al verme atajar un balón en un mano a mano, y sentir de nuevo esa sensación de hastío porque el balón está lejos de mi área…

 

il mio canto libero

11 febrero, 2012 Deja un comentario

Hace dos días leí la noticia que Alessandro Del Piero había despertado a una pequeña en coma. Le envió un mensaje con su voz grabado pidiéndole que despertara para que fuera a apoyarlo y se pudieran conocer.

La niña que era fanática del seleccionado italiano y eterno capitán de la Juventus, comenzó a mover los dedos, para horas después despertar totalmente del coma.

Esas son las noticias que realmente me da gusto leer. Las buenas noticias, y de paso comprobar las humildad de Del Piero, que siempre hace labor altruista y que siempre ha sido visto como un jugador emblemático.

Ayer recordé que hace años me impactó verlo cantar. Con aquel equipazo de los primeros años del dos mil. Siempre me dio sentimiento esa canción y me encantó.

Pero más me encanta que haya juego limpio en los partidos. Hay que fomentar el Fair Play. Justo en el moomento en que escribo esta entrada, veo el partido Manchester United vs Liverpool y en la cancha hay dos jugadores que pasaron a la historia por una situación desagradable Patrice Evra y Luis Suárez.

Hace algunos meses Evra acusó a Suárez de insultos racistas, lo que le valió una sanción al uruguayo.Es una pena que un jugador con mucho talento sea recordado por acciones polémicas, más que por su futbol. Suárez metió una mano flagrante para evitar un gol en el mundial. mano que le valió la calificación a semifinales a Uruguay, luego de que su rival fallara el penal que les daba el pase. Hoy Luis se volvió a equivocar. En la línea de saludo, no le dio la mano a Evra, en una actitud totalmente irresponsable y antideportista. Son de esos momentos lamentables en el deporte y que en lo personal me dan coraje.

Qué lejos está Suárez de Del Piero…

Pero bueno, ya sin desviarme, les dejo la traducción de esta hermosa canción, que data de los 70’s y la interpretación de la misma, por los jugadores de La Vecchia Signora del Calcio, La Juventus de Turín 😀

En un mundo que
vive sin amor
eres tú mi libre canción.
Y la inmensidad
se abre alrededor
más allá del límite
del corazón.

Nace el sentimiento
en mitad del llanto
y se eleva altísimo
y va…
Y vuela sobre el gesto de la gente
a todo lo más noble indiferente
ajeno al beso cálido de amor
de puro amor…

En un mundo que (cae un día el muro)
prisionero es (recubierto de las rosas selváticas)
libres respirábamos (revive o no)
tú y yo (se eleva o no).
Pero la verdad (bosque abandonado)
clara brilla hoy (y por ello sobreviviendo virgen)
y nítida su música (se abre o no)
sonó (se cierra o no)

Nuevas sensaciones
nuevas emociones
se expresan ya purísimas
en ti…
El velo del fantasma del pasado
cayendo deja el cuadro inmaculado
y se alza un viento tímido de amor
de puro amor…

Y recúbrote…

Dulce amada que no sabe el camino
mas sabe que debe andar.
Al lado tuyo vendré, si quieres tú.

Cae un día el muro
recubierto de las rosas selváticas
Revive o no
Se eleva o no

Bosque abandonado
y por ello sobreviviendo virgen
Se abre o no
Se cierra o no

En un mundo que
prisionero es
libres respirábamos
tú y yo.
Pero la verdad
clara brilla hoy
y nítida su música
sonó.

Nuevas sensaciones
nuevas emociones
se expresan ya purísimas
por ti…
El velo del fantasma en el pasado
cayendo deja el cuadro inmaculado
y se alza un viento tímido de amor
de puro amor…

No me quiero enterar…

3 febrero, 2012 Deja un comentario

¿Cuántas veces no le hemos dado vuelta a un asunto?

Así he estado yo, dándole vueltas a este post. y más que a este post, a la razón de éste.

Sólo vi el titular y de inmediato quise sacarle la vuelta. No conozco la historia, no conozco los motivos y no quiero conocerlos tampoco. el hecho es que supe que hubo 73 muertos en Egipto tras un partido de futbol.

La pelota se manchó.

He visto que jugadores se retiraron tras los incidentes y hoy vi un titular que anunciaba una foto de una butaca manchada de sangre aunque tampoco le di seguimiento.

Esos hechos me duelen. 

No entiendo cómo el deporte más hermoso del mundo puede involucrarse con tragedias. No me cabe en la cabeza que el fanatismo llegue hasta las tribunas y se desahogue en forma de violencia.

¿A dónde vamos a ir a parar?

Quiero seguir en la ignorancia sobre el suceso y no quiero indagar, porque irremediablemente me voy a deprimir mucho más de lo que ya estoy. Sólo me queda orar y pedir porque la violencia sea erradicada de todas formas.

No se vale

Mi nuevo héroe

Se llama Timothy Tebow

Lo vi la semana pasada en el encuentro contra los Steelers y de inmediato se ganó mi atención. Le dio una verdadera lección de entrega a Ben Roethlisberger:  De acuerdo a las opiniones de los comentaristas, “Tim Tebow, lo hizo de nuevo…
Me enteré de que tiene varios partidos ganando “de milagro”. Y llevó con su “racha de suerte” a la postemporada a los Broncos de Denver.

Hoy me enteré de que acaba de rebasar en popularidad a los deportistas más representativos de los Estados Unidos. Con una técnica depurada y jugadas apenas necesarias para salir adelante. Tebow es más conocido como el típico “Underdog”. No lo podemos negar. siempre sentimos simpatía por el débil. Yo en lo personal, siempre me he inclinado por los equipos de bajo perfil, porque las victorias que consiguen son mucho más sabrosas.

Tebow, profesa la religión Cristiana bautista, y su sello personal es el inclinar una rodilla y orar. El poner ante todo a Dios por delante. Lo que me parece fenomenal, que un atleta sepa que su fortaleza venga de la fe y de una deidad mayor.

Uno de los aspectos que lo hizo saltar a la opinión pública, y con la que por supuesto que no comulgo, fue declarar que llegaría virgen al matrimonio. Neta que qué huevotes… Aunque siendo atleta de alto rendimiento, al menos tiene escape a las tentaciones y con los duros entrenamientos, supongo que saca toda la energía acumulada.

Este fin de semana, quizá se le tarmine la racha a Tim  Tebow, pues enfrenta a uno de los equipos más duros de la NFL y que son lidereados por el quizá mejor Quarterback de la última decada, Tom Brady.

Espero que Sigamos viendo el Tebowing, por varias semanas más, y por qué no, ver esa figura en el Super Bowl. Estaría bien que un personaje que llama la atención por sus buenas costumbres se convierta en campeón, y no un atleta que destaca por hacer trampa o por escándalos publicitarios.

Este es mi nuevo Héroe

Al fin un triunfo…

17 noviembre, 2011 Deja un comentario

Luego de 10 jornadas con derrotas, al fin pudimos ganar un partido. La historia fue la misma de siempre, equipo incompleto, completamente desmotivados y con la esperanza de completarnos de último minuto para no ser castigados y jugar un mero partido de trámite.

De nuevo recibimos ayuda de un jugador de otro equipo, que en esta ocasión cumplió con lo que siempre nos hizo falta. Un buen Quarterback. en parte sí hizo la diferencia, pero fueron más jugadas de nosotros las que nos dieron el triunfo. En esta ocasión no conseguí hacer puntos. Pero atrapé pases importantes y logré interceptar un pase para evitar una conversión.

Es increíble cómo una simple victoria me levantó chidísimo el ánimo. hasta me di el lujo de dobletear, pues el siguiente partido, fue de unos chavos que tampoco se completaban, así que salimos a hacerles el quite. el frío estuvo poca madre y el campo estaba completamente en ruinas. Creo que traigo lodo hasta en el “you know”.

Con esto terminé mi temporada deportiva. Ahora a esperar a que empiece la siguiente y de paso fusionarnos con los otros chavos. A ver si ahora sí formamos un equipo competitivo. Por lo pronto hoy me voy a dormir súper madreado, pero también súper relajado. Qué chido se siente obtener esa victoria que la semana y el stress laboral no te brinda.

¡1,2, 3… Duendes! 😀

 

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La historia de un Jersey

1 noviembre, 2011 4 comentarios

Tuve que esperar casi 30 años para tener un jersey al fin personalizado con mi nombre…

Para los que no lo sepan, mi pasión son los deportes. En mi infancia los practiqué casi todos, aunque lamentablemente nunca estuve en un equipo ganador. Esa es mi maldición. Pocas veces probé la gloria de ganar algo y nunca fui campeón en algún equipo de conjunto.

De niño jugué futbol soccer, basquetbol, volibol, futbol americano, beisbol,  y hasta estuve dos días en karate. Le hice a todos los deportes, pero haciendo cuentas, jamás tuve un uniforme con mi nombre.  Pues jugábamos con el uniforme de deportes.

En la secundaria ya no practiqué deporte porque estaba en el club de rondalla y jamás tuve una clase, por lo que mis habilidades con una guitarra son prácticamente nulas. 

En la prepa volví a integrarme a un equipo deportivo y estaba con el equipo de basquetbol, pero en esa ocasión los uniformes nunca llegaron, porque como nunca falta, muchos no lo pagaron y aparte que nunca nos apoyó la escuela, así que el poco dinero que dimos los que queríamos uniforme al parecer se lo gastó el entrenador, que era un catarrín empedernido.

Luego de la prepa empecé a trabajar en tiendas departamentales y me dio por jugar futbol rápido, la historia fue la misma, nunca tuvimos uniforme, pues con lo que ganabamos apenas nos alcanzaba y como muchos tenían familia, no tenían el lujo de desperdiciar dinero en un uniforme.

Además por aquellas épocas, alterné con El Rival más Débil  aunque cuando tuvimos uniforme, jamás tuvieron nuestros nombres, apodos o apellidos, sólo número aleatorio y me dieron el 9.

De allí entré a la universidad y jugué futbol rápido con el equipo de la facultad, allí sí tuvimos al fin uniforme y personalizado, aunque fueron sólo los números. En esa ocasión escogí el 666, nada más por crear polémica.

En los últimos años he andado por varios equipos pero las lesiones no me han dejado ser constante y la última vez que estuve por tener un uniforme con mi nombre ni siquiera llegó a mis manos, porque aparte de una lesión, me retiré porque ni siquiera me metían a jugar.

Un amigo me invitó a jugar futbol llanero y todos los domingos tenía que levantarme tempranísimo para viajar a un rancho, a veces hasta una hora de distancia, y para ni siquiera entrar al campo. En esa ocasión el uniforme sí tenía mi nombre, pero no me dieron el número que quería, y para cuando llegaron las playeras, yo ya no estaba en ese equipo, por lo que mi jersey lo utilizó alguien más. Ni siquiera tuvieron la decencia de decirme, tú lo pagaste es el tuyo, aquí está. ¡Sin Llorar!

Eso fue hace casi tres años, luego vino de nuevo mi lesión de la espalda y por mucho tiempo estuve sin hacer ejercicio, hasta hace apenas unos meses, que me invitaron a integrarme al Futbol bandera (tochito).

Ahora estoy jugando con Los Duendes, un equipo de amigos de toda la vida, en la que entré como el colado, porque conozco a alguien y él me invitó. Aunque con ellos la historia es la misma que me persigue, en nueve jornadas no hemos ganado ni un solo partido y el equipo empieza a desmoronarse. Los integrantes ya ni siquiera están yendo a jugar y somos apenas 4 ó 5 los que nos estamos presentando.

Apenas el juego pasado estrenamos uniforme, es lo que había querido presumir desde el principio, pero luego reparé en que nunca había tenido un jersey con mi nombre y por eso me extendí tooooodo esto, que aunque me faltaron muchas cosas por explicar, no quería aburrirlos más de lo que ya lo hice.

Opté  por ponerle mi nombre, porque mi apellido es muy largo. Y apodo para el jersey como que no se me da. Mejor así, Raúl, sencillo, directo y fácil de nombrar. Aunque he de confesar que sí me dio cierta molestia porque no lleva la tilde en la Ú.

El número es el 51, ¿por qué el 51?  porque es una combinación para formar el 6 que es mi favorito, además de que fue el número que llevaba en la lista de la secundaria. La etapa de mi vida que sigo considerando como la mejor y la que recuerdo con más cariño. 

Luego de este lapsus, les dejo una imagen de mi nuevo uniforme con mi nombre, que aunque no voy a ser campeón con él, al menos ya tengo la oportunidad de decir que llevé mi nombre y mi número en la espalda 😀