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Posts Tagged ‘De esas veces…’

Sigo vivo…

12 julio, 2012 7 comentarios

Antes que nada ofrezco (como siempre y se me está haciendo costumbre) disculpas a mis dos lectores y a mi espacio por no actualizar tan seguido. Y es que esta nueva etapa de mi vida de enamorado no me deja mucho tiempo y he estado descuidando mis quehaceres cotidianos. Confieso que no me acostumbro aún a que alguien me quiera y me lo demuestre con hechos. Estoy viviendo un sueño porque después de tantos fracasos en el aspecto sentimental, llegué a creer que nadie se fijaría jamás en mí.

Estamos haciendo cosas juntos, y aunque trato de no descuidar mis deberes, el tiempo se me pasa volando con ella.

¡Mierda… Raúl está enamorado!

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En boca cerrada no entran moscas…

Y si todo fue un montaje como seguro lo fue

y si abro la boca y no me respaldan

Qué frustrante es no poder defender mis ideales

qué poca madre es poner a inocentes en peligro.

Hoy es noticia

quizá mañana sea olvidado.

gente así que hace daño

y recibe atención mediática

Que cabrón saber una verdad y no poder expresarla

Qué enredo de ideas

no te deseo el mal

porque no es mi responsabilidad juzgarte

pero quítate esa estúpida bandera de víctima

no la mereces.

Hay quienes sí dieron la vida por algo con lo que tú juegas

y peor aún expusiste  a quien menos la debía.

Que te trague bien la tierra…

 

No te abandono…

11 junio, 2012 1 comentario

Ofrezco disculpas a este espacio y a sus dos lectores por no mantenerlo actualizado.

Mi vida dio un cambio radical y estoy más ocupado que nunca. Afortunadamente tengo mucho trabajo y mi vida está realmente ocupada.  Sólo por actualizar. Ya me tatué de nuevo. Compre una cámara nueva y estoy empezando una relación nueva. ¡Todo en un mismo día!

Ya después contaré con más detalle todo lo que me acontece.

Y cuando tenga algo realmente interesante que postear, también lo compartiré.

Por lo pronto les comunico que me uní al Boicot contra la Euro 2012 por la sádica eliminación masiva de perros callejero por el gobierno ucraniano.

Cualquier ser vivo vale más que un partido de Futbol.

Gracias por asomarse por acá y que tengan un excelente inicio de semana.

Hoy me recordaron…

Que tengo esa sensible neurona que está a punto de mandarlo todo a la mierda.

Hoy tuve a a una de las peores clientes del mundo. Y por instantes estuve tentado a responderle con groserías pero me supe contener. Lo peor fue la  como se le dice vulgarmente “muina” que hice. Ese sentimiento de impotencia por no poder responder como cuanod estabas chamaco y te agarrabas a golpes. Llegaba alguien y te separaba pero te quedabas con la impotencia de no poder sonarte al otro mocoso.

Juro que quise golpear a esa mujer…

Pocas veces pierdo la paciencia a ese punto. Y no me justifico diciendo que no soy un golpeador de mujeres. No, no lo soy, pero ella en verdad lo merecía. No se vale que gente sin educación pueda andar por el mundo insultando y haciendo lo que quiere creyendo que su actos no provocan consecuencias.

Juro que me hervía la sangre y me calenté demasiado. Lo peor, es tener que fingir ante los demás, cuando todo mundo se dio cuenta de que te sacaron de quicio.

Más tarde y más tranquilo, pregunté si en caso de haber respondido al insulto me hubiese traído consecuencias. La respuesta fue obvia. Podría perder el trabajo. A estas alturas, hice un análisis y dije: Ok. La próxima vez que escriba sobre alguien que me hizo enojar en el trabajo:

Creo que estaré desempleado….

Que tengan un buen fin de semana.

Soy

29 mayo, 2012 2 comentarios

Soy ejemplo de intolerancia

un desastre natural

un accidente esperando a ocurrir.

un claro ejemplo de informalidad

Soy el recuerdo de una sonrisa fingida

nuestro primer orgasmo al mismo tiempo

una mancha oscura en tu corazón.

Soy esa grieta en tu memoria

el 6.5 irregular en tu boleta perfecta.

Soy quien sueña con tu mirada

con besar tus labios

y vencer a la secta a la que perteneces.

Soy tu primera vez

el imbécil que te rechazó

quien fecundó tu vientre en un intento fallido de paternidad.

Soy quien besaba tu cuello y tus senos en la sala de tus padres

quien se metió a escondidas a tu casa

para hacerte el amor después de bañarte.

Soy el que te arrebató un beso en su oficina

el que te hizo llorar más de tres veces

el que te abandonó por otro cuerpo

Soy quien besó tus tatuajes después de embriagarte

quien sueña con una cita contigo

con tomarte de la mano en señal de victoria.

Soy fanático de tus ojos

amante de la carne (piel) blanca

e intento fallido de activista

Soy un dolor de espalda recurrente

la sonrisa que te gusta

la mirada de odio que detestas

Soy al que saludas con desgano

a quien reemplazas o desplazas

con quien desahogas tus enojos.

Soy quien te mira con buenos ojos

que te busca como su Melpómene

que tolera tu intolerancia a los lunes

Soy todos tus yo

Soy todo de ti

Soy simplemente, y para tu mala suerte: Yo.

 

Poner ingenio

Nunca me he preciado de tener buena memoria. Es más soy pésimo para recordar nombres y a veces rostros. Me he llevado cada chasco por mi terrible memoria. Olvido conversaciones importantes y en ocasiones fechas.

Ayer mientras estaba en el trabajo pasó un excompañero de trabajo de cuando trabajaba en Delo Sol, hace alrededor de diez años. me tocó el hombro y se pasó de largo, como queriendo burlarme y al verlo lo reconocí inmediatamente, pero nunca me pude acordar de su nombre.

Nos saludamos con gusto y me preguntó si me acordaba de  él. Le dije que por supuesto, pero obviamente no le iba a preguntar su nombre.. Luego me lo topé otras dos veces y en cada que nos veíamos intercambiábamos algunas palabras. Él iba con su familia, su esposa y un pequeño bastante desmadroso por cierto, al igual que él cuando lo conocí.

Nos pusimos al día y le di mi tarjeta, aunque estuve tratando de recordar su nombre. Minutos más tarde le comenté a un compañero que sentía frustración por no poder recordar su nombre y justo en ese momento volvió a aparecer en mi camino. Afortunadamente no me escuchó y no se dio cuenta, hasta que apliqué una estrategia infalible.

Le pregunté al niño ¿Y tú cómo te llamas? sabía que si llevaba el nombre de su padre como todos se lo dan al primogénito, iba a descubrir y recordar el apelativo de mi ex compañero. Si no era el mismo, al menos podría preguntarle por qué no le había puesto el suyo y de alguna forma le sacaría el nombre.

El niño se apenó bastante y se quedó callado. pero él henchido orgulloso y casi sacando el pecho, dijo con convicción. ¡Alberto!, entonces fue cuando lo recordé y de manera natural para no verme sorprendido le dije, ¿ah entonces éste es el junior? y fue así como logré salir de la encrucijada en que me puso mi pésima memoria. Además de tranquilizarme porque cuando quiero recordar algún dato, nombre o momento y no puedo, tardo lo que sea necesario hasta lograrlo.

Así que si algún día me ven dudoso échenme la mano y díganme su nombre o recuérdenme quiénes son, porque apostar a que me acuerde de ustedes después de muchos años, tal vez sea una espera ínútil.

Gracias por leer.

Excelente inicio de semana.

Viejos tesoros

Buscaba un cassette, de esos de ocho tracks y nos volvimos a encontrar…

Últimamente he tenido horarios algo incómodos en el trabajo, y como ya no alcanzo transporte de vuelta a casa, mi papá me ha estado prestando su automóvil. Como es un modelo antiguo, noté que cuenta con estéreo de cassettes, así que para no ir escuchando siempre el radio, me di a la tarea de buscar mis cassettes viejos.

Me topé con una bolsa de plástico en la que tenía algunos cd´s, libros y tres cassettes: El Soundtrack de Armaggedon, el Travelling without moving de Jamiroquai, y el Dónde jugarán las niñas de Molotov. Pero lo más importante. Di con Los Versos Satánicos de Salman Rushdie.

Una nostalgia inmediatamente me invadió y creo que tengo que leerlo por cuarta vez. Eso cuando termine de leer Siglo de un Día que estoy leyendo actualmente.

Este libro tiene una historia muy particular, que nunca me cansaré de presumir y de contar porque me remonta a una increíble anécdota, que de seguro le contaré a mis nietos, si es que alguna vez llego a tenerlos.

El libro que usted ve en la siguiente imagen, es un libro robado. Quería tener ese libro a toda costa y tuve que optar por el mal camino. Juro que lo busqué por mucho tiempo y en todas las editoriales aparecía como agotado. Además de visitar las ferias del Libro de Saltillo y Monterrey durante varias ediciones, con nulos resultados.

Casi creo que duré con él todo el semestre cuando lo pedí prestado de la Infoteca y por más que se los quise hacer perdedizo, se pusieron en el plan de que para reponerlo, tenía que ser a fuerza el mismo título. No podía reponerlo con ningún otro.

 

Fue hasta que mi amiga Perlita me pasó el tip. Ella estuvo haciendo su servicio social en la infoteca y me reveló que los libros tenían una cinta magnética que hacía que sonaran al pasarlos por el detector de metales. Si alguien no registraba el libro para sacarlo, era obvio que no lo desmagnitizaban y pasabas un terrible ridículo al delatarte el pitido de la alarma.

Pues bien, en una ocasión después de varios intentos me armé por fin de valor y me avoqué a la tarea de encontrar la casi indetectable cinta magnética. “¿Te has fijado que todos los libros tienen por fuera un puntito negro? en esa parte es donde se encuentra la cinta. Fue la revelación de Perlita. Ella cuando llegaban libros nuevos, era de las que ayudaba a magnetizarlos. Estuve alrededor de cinco minutos buscando la mentada cintilla y cuando la encontré, tuve que abrir un poco el libro para quitarla. Esperé unos minutos y como había entrado a la biblioteca con tres o cuatro libros, sólo lo puse entre el paquete para salir con todos juntos. Los vigilantes ya me conocían, así como los trabajadores, pues todos los días pasaba de tres a cuatro horas díarias antes de entrar a clases, ya sea leyendo o haciendo tareas. Como la Biblioteca estaba en la planta alta, había que bajar escaleras y justo antes de la salida, se encontraba el punto de revisión y de registro de libros. Bajé casi corriendo las escaleras y pasé muy rápido por el detector. ¡Maldita (perdón) fue mi suerte cuando escuché que empezaba a sonar la alarma. “Ya valí madres”!, pensé dentro de mí, de modo que me regresé algo apenado. Al momento de entrar de nuevo, la alarma cedió, por lo que descubrí que los libros no habían sido el motivo de la activación de la alarma. El vigilante un hombre mayor, muy atento y buen amigo, que nos confesó ser poeta, me calmó, como diciendo, ¡Tranquilo, pásame los libros uno por uno… y así lo hice. Para mi suerte, ya no sonó ninguno. A veces el mismo cuerpo carga magnetismo y se activa la alarma, me confesó. Y además, a muchos les pasa que por salir corriendo a clases se les olvida registrar los libros que van a sacar de la biblioteca.

Con el alma devuelta al cuerpo, fui por mi mochila y guardé los libros inmediatamente. Salí del lugar y me dirigí a mis clases normales. El libro ya era de mi propiedad, y por nada del mundo pensaba devolverlo.

Esta anécdota sucedió unos días antes de que conociera a Javier Sicilia, quien fue contratado por la Universidad para impartirnos un curso-taller de Poesía y Mística. Como yo siempre fui renuente a la poesía, opté por empezar a tomar cursos para tener bases y conocimientos básicos para poder desacreditarla.

Gracias a Javier le empecé a tomar gusto, además de que convivimos toda la semana, fui yo quien se encargó de mostrarle algunos puntos representativos de la ciudad e iba por él al hotel en el que se hospedaba. Esa semana fue de conocimiento completo para éste su servidor. Fue cuando descubrí que la inteligencia no tiene nada que ver con la arrogancia. Javier era un tipo súper culto y súper sencillo.

Gracias a él aprendí que la Libertad de Expresión es un punto de llegada y no de partida, como muchos lo creen. Es decir, uno se puede expresar libremente, siempre y cuando tenga las bases para defender su punto de vista. No porque tengo boca tengo libertad de hablar a lo pendejo o expresarme mal de alguien.

En uno de los recorridos que hacíamos por la ciudad, le confesé a Javier que me había robado “Los Versos Satánicos” y alegué en mi defensa que en realidad no lo había encontrado por ningún lugar y que en realidad deseaba ese libro. Además discutimos que la literatura no está al alcance de todos porque en realidad se manejan precios elevadísimos en muchas editoriales.

Cuando le confesé a Javier que me había robado el libro, pensé que quizá me reprendería o su concepto sobre mí iba a cambiar un poco y fue todo lo contrario. Me confesó que él en su juventud también lo había hecho y me contó la anécdota más bella que yo he escuchado en mi vida.

Me dijo algo así:

“Cuando yo era chavo y estudiaba la universidad, iba a una librería a robarme los libros que no podía pagar y en una ocasión me descubrió el vigilante de la tienda. Con amenazas me dijo que me iba a mandar a la cárcel y le mandó a hablar al dueño de la librería, quien me estuvo increpando y me decía, órale cabrón, por qué me estás robando mis libros, te voy a mandar al bote… Indignado le respondí: ¿Al bote? Me tendrías que levantar una estatua cabrón, porque me estoy robando cultura para tratar de superarme,  y mi respuesta le dio risa y le gustó tanto que  me dejó ir. Me dijo órale cabrón, llévate todos los que quieras, y cada que vengas te llevas uno. Nos hicimos muy buenos amigos”.

Confieso que cada que me acuerdo de esa anécdota me dan ganas de chillar…

Hace poco se la conté a los nuevos amigos que conocí en el Hostal Regina y el Jesse se emocionó bastante. Además me confesó que un amigo suyo fue a parar a la cárcel por haberse robado un libro.

A la última feria del libro a la que acudí (ya hace varios años) me encontré con los versos satánicos. Era una nueva reimpresión y a un precio no tan módico pero sí accesible, opté por no comprarlo.

Aunque esta versión que tengo, ya está en condiciones un poquito deplorables tiene toda esa historia detrás de él, además de que lo tengo todo rayado con señalizaciones de citas que me gustaron, no deja de ser mi libro favorito. Por el esfuerzo que me costó conseguirlo y por toda la historia que guarda además del contenido.

Cuando lo encontré de vuelta le di una rápida hojeada y me encontré con la siguiente frase que me hizo recordar a Javier  y que lo define al cien por ciento, pues de no ser por él, yo seguiría odiando la poesía…

“La misión del poeta es nombrar lo innombrable, denunciar el engaño, tomar partido, iniciar discusiones, dar forma al mundo e impedir que se duerma”…

Qué mejor ejemplo de esto que Sicilia.

Gracias por leer.