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Posts Tagged ‘Abril’

Boom…

2 abril, 2016 1 comentario

Me vuelvo loco.

Así sin más, platico solo. Me levanto de mi lugar y camino con desesperación. Espero con ansias las tres de la mañana para tomar un descanso…

¿Descanso de qué? Ni siquiera estoy cansado. He dormido poco pero no estoy cansado. La maquila me ha hecho pensar demasiado. Mucho tiempo para pensar.

Y no pienso en cosas buenas. Pienso más en el lado oscuro, en cómo hacer daño. En cómo hacer las cosas sin esfuerzo, pero con la inteligencia suficiente para no ser descubierto.

Pienso en ella y en ti y en no sé cuántas más. Y reparo que ya es Abril, y me prometí que no sería un Abril extraordinario, hasta apenas ayer.

Me levanté de súbito de mi silla y casi pude jurar que grité y me empezó a retumbar la siguiente canción.

Hoy la encontré entre mis discos viejos, y la voy cantando a todo pulmón cada que subo al auto.

Este es un Abril  que será extraordinario, así me lo he propuesto. Así estaré despierto…

 

Terminé Playa de Acero

3 mayo, 2012 1 comentario

Al fin lo hice…
Compré este libro el 30 de marzo, un día antes de iniciar mi viaje a Colima y me siento mal porque tardé mucho en terminarlo. Hice demasiada decidia y me tomó más de un mes. Leí los últimos dos capítulos mientras veía el futbol. Hecho que me fue bastante difícil ya que tuve demasiadas interrupciones. Hubo seis goles…
Con este libro retomé el antiguo placer de leer mientras viajo. Lo hice cuando iba a Colima. De regreso. En la ida a Toluca. En el trayecto de Toluca al D.F. Y en el regreso de Monterrey a Saltillo. Además el trayecto a mi trabajo en transporte público es de una hora aproximadamente, así que aprovecho para perderme un rato en la lectura, a pesar de los brincoteos en los baches y los arrancones que de pronto se avientan los choferes.
Playa de Acero es un libro de Ciencia Ficción. Confieso que no me atrae tanto éste género. Pero este texto estuvo entretenido e interesante. Además el personaje principal es un reportero y ese fue el punto principal para que me enfocara en terminarlo. Los últimos libros que he leído tienen inmiscuídos periodistas y cuando los termino me dan ganas de tener varias copias de cada uno de ellos y repartírselos a mis ex compañeros que aparte de que no leen, tienen olvidados los conceptos básicos de periodismo. Además dudo que tengan el hábito de leer, a excepción de sus notas o el periódico de la competencia.
Mañana empiezo con otro libro. Aún no sé cuál será, pero lo mejor es que tengo nueve opciones diferentes. Todos los de mi premio del concurso de calaveras 🙂
Lean mucho, es lo más reconfortante, si quieren un libro o una recomendación no duden en pedírmelo. Yo me encargo personalmente de mandarles el link en formato digital, o bien si lo quieren en forma física, se los regalo, siempre y cuando ya lo haya leído y que se comprometan a leerlo.
Hoy me puse a enviar correos electrónicos con contenido. No cadenas ni nada parecido. Y recordé cuando mandaba cartas ordinarias. Extraño todo eso. Quiero volver a la correspondencia antigua. A ese sentimiento maravilloso de recibir una carta escrita a mano.
Si alguien desea hacerme feliz de verdad, escríbanme una carta y mándenmela. Prometo contestar a la brevedad 🙂
Y como este post ya perdió todo el sentido, ya hablé de muchas cosas y no llegué a nada. Sólo quería comentar que terminé el libro y terminé exponiendo mis nostalgias.
Que pasen un lindo fin de semana.
Gracias por asomarse por acá

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Feliz día del niño…

Pues bien, esta es la prueba de que alguna vez fui chamaco y que fui inocente…

Dónde quedó ese niño, no lo sé. Pero estoy tratando de buscarlo y cada vez estoy más cerca.

Hoy se termina el mes de Abril, y por primera vez en mi vida, no quiero que termine. Dios se acordó de mí tooodo el mes y el balance fue más que positivo. Hice dos viajes y conseguí trabajo. Las cosas se están poniendo en su lugar y estoy recobrando las ganas de todo.

Esta vez voy a ser más cauteloso en algunos aspectos y más arriesgado en los que debo de arriesgar.

Quizá no esté actualizando tan seguido, porque realmente no he tenido ninguna queja. Y como ustedes saben, este es mi espacio de desahogo. Aunque también aquí vengo a postear las alegrías.

Que tengan un excelente día del niño, mis compatriotas mexicanos, y a los que no lo son, que tengan un lindo inicio de semana. Gracias por asomarse por acá.

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Bienvenido…

Hoy fue mi segundo día de trabajo y me sentí muy a gusto.
Es bueno que muchos de los compañeros te tiendan la mano y se pongan a tus órdenes sin conocerte.
Aún no pierdo la esperanza en la humanidad.
Pero el que me ganó de lleno fue un paquetero.
Se llama Servando Nuncio Garza, y es de los señores de la tercera edad que laboran para la tienda.
Se plantó frente a mí y me dijo. Tú a qué vienes? Me dio un fuerte apretón de manos y me confesó que creía que yo iba como jefe.
Le revelé que no, que iba desde abajo como todos, pero que aspiraba a subir.
Entonces me comentó una anecdota personal, que si no mal recuerdo fue algo así:
“Cuando yo salí de la preparatoria fui a pedir trabajo a la cinsa y me dieron una escoba y un recogedor y me dijeron póngase a barrer…
Y yo me puse a barrer y dónde crees que terminé?
De gerente? Respondí
De Guardaspaldas de los dueños, me dijo con orgullo. Y me dio ánimos para que le echara ganas a mi trabajo.
Don Servando tiene un bigote enorme así del típico norteño. Y tiene toda la energía del mundo. Atiende a la clientela como nadie y le aprieta las mejillas a los niños que van en el carrito.
Es raro, pero es bastante agradable toparse con gente así, que nunca pierde ni las energías ni las ganas.
Confieso que cuando tenga su edad me gustaría tener su actitud, aunque siempre he dicho que no quiero llegar a una edad a la que me consideren un estorbo.
Hoy mi jornada estuvo mucho más movida, y fue bastante provechosa. Aún no me cae el veinte y no logro convencerme del todo de que ya estoy laborando de nuevo, pero espero que con el tiempo me vaya aclimatando. Eso sí, cuando sienta que la rutina se vuelva monótona, creo que será cuestión de buscar otros horizontes. Por lo pronto aún no tengo esa necesidad.
Gracias por leer.

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“Sopeishon”…

A mis espaldas está una rubia preciosa.

Sonríe de vez en cuando y tiene la mirada perdida.

De pronto, como puede se abre paso entre la multitud y se acerca hacia nosotros.

Habla con Eddie y le pregunta si se acuerda de ella

Eddie está un poco confundido y me dice en tono de broma.

“voy a aparecer sin un riñón”.

La rubia voltea constantes veces a mirar a su amiga,

le guiña el ojo y levanta el pulgar en señal de triunfo.

Entonces es que descubrimos su treta

avanza diciendo que conoce a la gente para ir colándose

es obvio que todos queremos verle hasta los mocos a Tom Yorke

y ella así logra su cometido.

Momentos después ya está delante de Eddie y se cubre con mi capa de la lluvia.

entabla conversación con otros asistentes

Jennifer y Omar le ofrecen Maruchán.

La gringa no entiende qué es eso y pregunta qué es

a lo que responde Omar con sorna: “sopeishon”.

Carcajadas generales.

Huele mal, dice la rubia que aunque habla español, hay palabras que no domina.

Omar le ofrece una cucharada y ella con desconfianza prueba el manjar.

Es el equivalente a la carne de los jodidos le explicamos todos.

Y cuando la güera prueba el bocado hay un gesto de festejo de parte de todos,

el grito de ¡eeeeehhh!, no se deja esperar y yo le grito a la güera…

¡Sopeishon!

De nuevo las carcajadas.

Faltan aún minutos para que salga la banda y le hemos perdido la pista.

La gringa consiguió su cometido y para lograrlo tuvo que haber degustado una cucharada de esa horrenda y maloliente pasta.

Un sacrificio que le valió para avanzar hasta el frente.

Cuando termina el recital nadie se acuerda de ella

Omar nos acompaña a la salida y nos despedimos con perfiles de facebook intercambiados.

Hay que llegar al hostal a dormir dos horas

y estar de madrugada en el aeropuerto

para volar de vuelta a la realidad

Para extrañar a Eddie y a Dafne.

A  Jesús, a Esteban, a Carmen

A Ramiro, a Tania

a Guido, a Jennifer, a Joswald

a Don…

Al centro Histórico y al Hostal Regina

al intercambio de culturas que se une bajo la música el alcohol y el hashis.

A la rubia preciosa que desapareció luego de comer maruchán…

Radiohead me pagó la que me debía…

Como todo el mundo lo sabe, Exit Music (for a film) es mi canción favorita. También ya todos saben que en el 2009 en el concierto anterior al que asistí, la banda intentó interpretar la canción pero por detalles técnicos tuvieron que interrumpirla dejando una enorme frustración en este su servidor.

Tres años después, busqué la revancha y acudí a verlos de nuevo. En realidad no esperaba que la tocaran, pues con el nuevo material, era obvio que el concierto iba a estar basado en rolas nuevas y uno que otro éxito. al menos eso fue lo que pensé.

En un momento en que Tom daba un speech, aproveché el silencio que causaron sus palabras y le grité con todo lo que pude ¡Exit musiiiic!. Tom me escucho e hizo un ademán como “espera, sabemos que estamos en deuda”…

La interpretación llegó en uno de los encores, que ya no recuerdo cuál fue, pero inmediatamente todos los presentes nos volvimos locos. Radiohead me pagó lo que me debía. Al fin escuchaba mi canción favorita en vivo y todo resentimiento contra ellos desapareció.

Yo no pude grabar la canción completa y ademas esta madre no quiso subir el video, por lo que me la robo de Youtube y la comparto, para que vean que sí fue cierto. Que mi viaje no quedó incompleto y que ya me puedo morir realmente en paz 😀

Radiohead, nos veremos de nuevo :D

1 diciembre, 2011 Deja un comentario

La anterior ocasión, en cuanto los boletos salieron a la venta, apenas entré a la página y con un simple click ya tenía mis boletos. Recuerdo haber estado unos minutos antes actualizando el estado de la página para que en cuanto empezara la venta mi solicitud fuera de las primeras, y así lo fue. En aquellas épocas tenía un trabajo estable y mucho dinero disponible en la tarjeta de crédito. Recuerdo que hice un tour de una semana, Dos días en el D.F. para ver a Radiohead, un día después a Torréón, para ver al Atlante en semifinales de la Concachampions, y dos días después a Monterrey, para ver a Enrique Bunbury, creo que por mucho la mejor semana de  vacaciones de mi vida.

En esta ocasión las circunstancias son diferentes. No tengo trabajo estable, la tarjeta de crédito apenas tenía el mínimo disponible, eso porque todo lo que he ganado últimamente lo he estado metiendo allí. Aún no sé cómo voy a viajar y además voy a tener que pedir asilo de nuevo a algún amigo de por allá y me volveré a convertir en una molestia.

Confieso que tuve que mentir a una invitación…

Hoy fue el día que una de las manifestaciones de Indignados Coahuila se haría presente y dos amigos me invitaron a participar. No soy activista al 100%, pero al menos he tratado de influir en que la gente despierte ante las injusticias de nuestro gobierno. Además de que aún no estoy muy convencido de esa manifestación, pues aunque digan que son apartidistas, es muy parecida a una campaña que tiene el PAN. De todos modos tendré que ir a corroborarlo y no hablar nomás porque es algo que sospecho.

Pues bien, el día empezó más o menos así… Desperté totalmente desconcertado, porque soñé que se madreaba el lente de mi cámara. Así sin más estaba en un evento y el lente explotaba, así literal explotaba y yo estaba desesperado tratando de recoger las piezas para llevarlas todas a reparar, y mi desesperación aumentaba pues se me caían pequeños tornillos debajo de las mesas y mis manos estaban tan ocupadas que no podía hacer cargo de todas las piezas. Fue un sueño feo 😦

Luego recorde lo de la manifestación y aunque me estaba animando a ir, recordé que hoy empezaba la venta de boletos, por lo que opté por declinarla. Esperaba que un amigo, al que le compré sus boletos en la ocasión anterior, me comprara el mío, (Esa es una historia aparte, porque el ojete me hizo comprarle los boletos y al final no los quiso)… Al comunicarme con él esta mañana me dijo que se le había olvidado su tarjeta y que iba a comprar de los más baratos, obviamente yo le pedí de los de adelante, así que no me convenció mucho que digamos. La idea era que me los comprara y en cuanto yo obtuviera algún ingreso, se lo remuneraría.

El caso fue que se me hizo que ponía trabas, y opté mejor por disponer del poco dinero que tenía y depositárselo a la tarjeta. con ese poco alcanzaría para mi boleto, pero sólo para el mío, en esta ocasión no hay oportunidad para invitar a alguien, como siempre lo hago cuando voy a los eventos. De hecho me siento raro de haber comprado un solo boleto.

Ahora, ya no tengo para pagar la renta de mi negocio, pero ya saldrá dinero de algún lugar para pagarla. Sé que Dios proveerá 🙂 aunque también estoy dudando un poco, pues siento que por alguna extraña razón, algo no quería o quiere que vaya.

Salí al banco con anticipación, y al llegar vi una fila enorme, dije, carajo, no voy a alcanzar para llegar a tiempo. Como por arte de magia la fila avanzó rapidísimo y creí que sería una buena señal. Al estar en la caja la señorita me notificó que tenía preautorizado una tarjeta nueva, a lo que me negué inmediatamente, pues lo que ya quería era regresar a casa para empezar a repetir el proceso de la ocasión anterior. Ya estando en el auto pensé, pendejo hubiera dicho que sí y hubiera tenido un nuevo crédito, suficiente para pagar mis boletos y el viaje, aunque después dije, nel ni madres, lo que ya menos quiero son deudas.

Llegué faltando casi 20 minutos para que empezara la venta, y como últimamente el internet ha estado fallando, dije , al carajo la conexión inalámbrica, me conectaré directo al módem para evitar tragedias. 

Como cosa hecha adrede, el módem empezó a fallar y a reiniciarse. La red no se identificaba y mi internet me empezó a jugar una broma absurda. Los boletos para estos eventos vuelan en cuestión de minutos, y como es tanta la demanda, se satura rápidamente la red. Opté por utilizar la aplicación de ticketmaster en Blackberry y el puto aparato también se alentó. Imaginen mi desesperación. Llegué al grado de patear el módem pero lamentablemente en este caso, la vía mexicana de arreglar las cosas a golpes, no funcionó.

Tuve que desconectarlo y conectarlo varias veces, y cuando parecía que funcionaría, se reiniciaba de nuevo. Pensé, definitivamente me tendré que rendir. Luego de 40 minutos de lucha, al fin el internet se reestableció y como pude tecleé, mal para variar, la dirección del sitio. Afortunadamente ya en el motor de búsqueda tenía guardada la dirección del evento y me pude conectar. Al intentar comprar el boleto, primero me salió la leyenda que ya no había disponibles, que intentara de nuevo. Lo hice de nuevo y me indicó que buscara de otra sección. Como este su servidor es un necio empedernido, dije, ni madres, tiene que haber, y así me tuvo como por cinco minutos esperando a que encontrara mi lugar, durante este proceso, apreté fácil unas cinco o seis veces la tecla F5, a pesar de que se recomienda no hacerlo o perdería mi lugar en la fila de espera. Aunque eso es una vil mentira, pues en ocasiones te redirige a mejores asientos que otra persona no compró y que le habían sido asignados. A mí lo que me importaba no era el lugar, sino asegurar el boleto, además de que como es parado, habrá que irse temprano para agarrar buen lugar.

Cuando al fín parecía que me daría mi lugar, la página me marcó error, así que sólo le di volver a cargar y volvió a aparecer, con el mensaje de espera. Al principio me asusté porque creí que el internet se había caído de vuelta. Y por poco maldigo de nuevo mi suerte. Así después de varios intentos al fin encontró mi lugar. Como en ticketmaster he comprado en varias ocasiones con diferentes tarjetas, tuve que escoger la última que había utilizado y me marcó que había un error con el banco. Fuck, no puede ser! Afortunadamente el tiempo para realizar la transacción se había duplicado y actualicé los datos de la tarjeta, pues como la anterior se me venció en Septiembre, sólo era cuestión de cambiar la fecha de vencimiento.

Así segundos después, la página me volvió a marcar error. Algo definitivamente estaba en mi contra, por lo que le di de nuevo actualizar, y en esta ocasión me apareció la confirmación de la compra. Supe que ya era genuina, porque de inmediato el Blackberry vibró con la notificación de un nuevo mensaje. El que te mandan al mail con el agradecimiento por tu compra.

El alma me volvió al cuerpo. La ansiedad desapareció y mi felicidad se incrementó. Aún no sé cómo carajos voy a costear el viaje, y si aún estaré vivo para esas fechas, pero de que encontraré la manera, y el dinero, sé que como lo he repetido hasta el cansancio… Dios proveerá 😀

Así que Thom Yorke y compañía, nos veremos en Abril, en un abril que tendrá que ser diferente a todos los demás. Espero que se reivindiquen y me vuelvan a tocar Exit Music (For a Film), pero esta vez de manera correcta y trataré de conseguir una cámara decente para traerme buenos recuerdos.

Ahora a esperar con ansias de quinceañera en celo, el puto mes de Abril 😉