Es algo ilógico…

Que no supieras lo que hiciste en mí 🎶

Y aquí vamos de nuevo.

Hoy cumples años de nuevo, amor de mi vida. Y es otro año que no voy a mandarte mensaje. Porque no terminamos bien, después de quién sabe cuántos intentos. Es imposible no recordarte y más porque la última vez que quisimos ser amigos me influenciaste musicalmente hablando. Pocas personas logran convencerme de algo. Tú lo lograste. Sabes que mi nueva banda favorita la conocí gracias a ti. Y hasta la vimos juntos por primera vez.

Hoy que sigo mendigando por amor, no puedo evitar recordar nuestras últimas pláticas. Que si siguiéramos juntos o si al menos lo hubiéramos hecho en ese tiempo, seríamos padres de un hijo adolescente.

Y no es que te recuerde con melancolía o con tristeza. O que sienta algo por ti. Eso ya quedó atrás. Pero me molesta que haya sido el puto orgullo el que nos alejó de nuevo.

Hoy quiero vivir sin darme cuenta…

No sé si te sigas asomando por acá, pero si lo haces, Feliz cumpleaños.

Te hubiera invitado a ver a Porter, para verlos juntos de nuevo, pero supongo que tú lo harás allá, cuando vayan a tu ciudad. Un día después de estar aquí.

Ojalá ya hayas encontrado a quien buscabas. Yo ya la encontré pero es la misma historia que contigo. A la distancia y con nulas posibilidades de funcionar.

Me está chillando el Alma…

Y no, no quiero de verte de cerca…

Porque estoy tan vulnerable que como siempre se me va a revolver algo.

Porque te quedaste con el “resis”. Ya sabes a qué me refiero.

Feliz día. Quizá el próximo año vuelva a escribirte, quizá no, pero sabes que nunca voy a olvidar este día.

Qué raro, no entiendo por qué ya no estás aquí…

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Dios odia los domingos

Arráncame la cabeza, córtala de un solo tajo, como ese video de los musulmanes o árabes o ya no sé un carajo que nacionalidad sean.

Un corte limpio, que no te salpique, que no me cause sufrimiento. Que no haga tanta alharaca y no haga gestos ni gritos guturales por la falta de aire.

A veces me detesto y te detesto tanto como detesto los domingos.

Si Jesús hubiera resucitado no lo haría en un día tan mierda, o quizá no ha vuelto por lo mismo.

Lo imagino sentado en una piedra. Sin saber a quién putas acudir. A quién reclamarle, porque todos los humanos y las deidades en quien confiaba, le arrancaron la puta cabeza.

“Y estoy en todo mi derecho de no salir jamás”…

Me gustan los locos

Me gustas tú, me gusta ella. Y todos ellos

Que justifican la diversión con la locura. La autenticidad.

El espíritu que se nutre de querer llamar la atención.

No todos somos artistas, pero sí estamos locos.

Vamos regalándonos sonrisas, imágenes, palabras de aliento.

Los locos no se preocupan, se ocupan. Se manifiestan.

Son capaces de inventarte la historia más sabrosa, con apenas su alma y su cuerpo lleno de debates.

Con apenas algunos personajes, escenarios apocalípticos y un ambiente totalmente hostil.

Siempre te habrán de sorprender y el día que no lo hagan, habrán perdido su condición. Habrán caído en la monotonía. En el vivir diario con su pareja, encerrados en prisiones sin horarios y con nulo descanso.

Los locos no congenian con los niños, salvo que sean sus hijos y que estos estén lo suficientemente locos para tolerarlos. Para evitar que los lleven a cursos de verano, o a explotar su talento con tae kwondo o cualquier pendejada de esas que “forma los valores”.

Amo a los locos.

Amo a una loca que vive a la distancia y que se hace pasar por mi esposa recién casada, para evitar a los encuestadores molestos.

“Sí, gracias ya apoyamos a tu asociación ayer”…

Estamos de visita y venimos de otro planeta.

Allá no hace calor.

Allá los gatos no se pierden o desaparecen para morir.

Sólo los locos te dicen la verdad sin dsifrazarla, por eso los juzgamos

Renovación…

Con “R” de mi nombre y el tuyo también…

Y tengo atravesada tu mirada, el brillo de tus ojos y un primer abrazo acompañado de tu sonrisa perfecta.

También los momentos perfectos que me regalaste a pesar de que te diste cuenta que soy un total desastre…

Que aguantaste el sudor de mis manos.

Mis constantes quejas sobre el calor y mis historias trágicas que sólo causan risa.

Compartimos el pan, el sudor y la sal. Viajamos de la mano y con el alma.

Te arriesgaste…

Yo ya no tenía nada que perder y terminé ganándolo todo.

No estaba listo

Y le dije: No me hagas cariños, porque soy como un cachorrito abandonado que al recibir amor te mueve la cola y te sigue a todas partes…

Y aún así se arriesgó.

Y ahora ya no sé si es su historia o la mía o la vamos a construir juntos.

La mía está peor de lo que pensaba. Porque creí que estaba sanado. Pero la realidad es otra.

La de ella es de desesperación de sacar rápidamente a un clavo, pero escogió la peor herramienta… Yo

Yo que aún no estaba listo.

Odio

Odio la maldita distancia,

Odio el que no coincidan nuestros horarios

Odio que tus intenciones siempre se queden a medias.

Esta vez no basta con “La intención es lo que cuenta”

Odio que me hagas pensar en ti la mayor parte del tiempo,

que estés sustituyendo a ese 90 por ciento del tiempo que el hombre piensa en sexo.

Pienso también en tu sexo y en la forma en que me gustaría lamerlo.

Después de todo ese 10 por ciento sigue presente.

Odio que tengas esposo,

y que no pueda tener acceso, al enorme tamaño de tus senos.

Odio que esto sea sólo carnal

y que no tenga un mínimo sentimiento de amor

Pensé que lo amaba, pero acabo de darme cuenta que

Odio revivir el 2011.

 

 

Lapsus Cannabicus

Soy un ser supremo…

Que bebe de la botella de 2.5 litros de pepsicola

soy esa dualidad opuesta, de extremos

Una deidad con actitud cavernicolesca

un intento de fitness

que se rinde contra el pan.

Cúmulo de buenas intenciones,

con pecados mortales a las primeras de cambio.

Mi ángel ha vuelto,

Pero no con él la conciencia.

Somos felices con poco.

Aunque sean muchos los que no lo entienden.

la confianza no se entrega a cualquiera,

No si no has convivido con ellos en años.

No me pidas que te explique,

porque francamente no me entenderías…

“La honestidad es la política más correcta

Sólo, quizá en el arte”

Rezó Rushdie y me atrapó.

Y hoy vivo atrapado entre lo malo de bueno,

y lo bueno de lo malo…