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Pura Vida

Creo que aún estaba bajo los efectos del Hashis cuando le dije a aquel huesped… “Pura vida”…
Esa mañana antes del encuentro y después de la fiesta en la terraza, bajé como pude de la enorme litera del Hostal, con una resaca terrible.
Junté mis pertenencias para ir a las duchas y saludé a Don, que tiene un problema severo de insomnio.
El agua me supo a Gloria, al menos el contacto tibio con mi cuerpo.
Nos encontramos en el baño y él con precaución entró en la regadera. Yo ya me estaba lavando los dientes, y ninguno de los dos dijo nada.
En sandalias me dirijí a mi habitación, pero como mi cama estaba en las alturas opté por tomar una cama de las de abajo para sentarme a poner los calcetines.
En eso fue que él regresó. Se sintió incómodo con mi presencia y optó por hacer sus cosas rápido. Preparaba su maleta.
También vienes a Radiohead? Le pregunté.
No, yo ya me voy sólo vine a pasar unos días.
Y qué tal la ciudad insistí.
Muy bonita, sí me gustó.
Y de dónde vienes? Yo ya era un cadillo en el culo con mis preguntas.
De Costa Rica, respondió.
Pura Vida! Sentencié
Y se le iluminó el rostro.
Ya has estado allá? Me preguntó.
No, pero sé que es la frase característica, le dije mientras me abrochaba las agujetas y salí del lugar.
Abajo me encontré con Eddie, que me había invitado a hacer un recorrido para conocer la ciudad.
Me acompañó a desayunar y de allí partimos para buscar a Daffne.
Nos encontramos con ella en Isabel la Católica y fuimos a buscar la estación del metro.
Ella se sorprendió al verme y me saludó con efusividad.
Debo confesar que siento en parte miedo de haber dicho alguna tontería la noche anterior.
El hashis me hacía hablar cosas incoherentes y recuerdo que yo hablaba y hablaba y después me quedaba dormido.
Daffne estaba a mi lado y me seguía la plática.
Platiqué con un neoyorquino amigo de ella en perfecto inglés. Lo entendí de maravilla y él a mí también. Creo que sobrio no me atrevería a llevar una conversación en otro idioma.
Recuerdo que como mis reflejos ya no funcionaban y el sueño ya me vencía constantemente opté por abandonar la sala de televisión, lugar en el que terminamos la fiesta. Tuvimos que abandonar la terraza para que no regañaran a Don.
Y escuchamos la maravillosa música que hizo Joswald, con la banda en la que toca los teclados.
Por la mañana me encontré con Jesse, que estaba en el marco de la ventana de la habitación. Tenía una pipa hechiza de hashis, señal de que había continuado la fiesta por muchas más horas.
Aquella mañana fui el hombre más feliz del mundo. Tuve un intercambio cultural increíble.
Conocí un rinconcito de la Capital, y por la noche Radiohead me devolvió la fe.
Quizá no sólo Radiohead. Esta vez fue el mes de Abril.
Sólo me falta ella para que se complemente, pero está de más sabido… que nada es perfecto.

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