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Reencontrar un placer

 

Los senos
enormes de la niña que no veías desde hace algunos años, y que te sorprendió al
verla tan “desarrollada”. Recorrer las calles que alguna vez dominaste en la
infancia. Toparse con vecinos antiguos y saludarles de manera amable, aunque
años atrás los veías como enemigos.

Llegar a
casa y encontrar al pequeñín que veías aún en brazos de su madre ya hecho un
adolescente, arreglando su auto y con un bote de cerveza en la mano.

Es bueno volver a casa.

 

La tarde de ayer, decidí dejar el carro en casa
y volver a viajar en camión. Tenía como pretexto ir a revisión del tatuaje que
acabo de adquirir y que confieso, no me gustó el resultado.

Esperé alrededor de diez minutos en la esquina
de siempre… Bernardo de Gálvez y bulevar Egipto. Mientras esperaba, pude notar
que las cosas no han cambiado tanto desde mi partida, al menos en cuanto a
infraestructura se refiere.

Al llegar a mi destino, la visita fue corta, no
más de 5 minutos, en lo que lo único que pasó fue que me bajé los pantalones,
le mostré el trabajo a su creador, y le comenté mi descontento.

Ahora tener que esperar a que sane
completamente para poder volver a trabajar en la “reparación”.

Al salir de allí me sentía enfadado, por lo que
decidí hacer lo que en años había hecho…

Irme caminando a casa.

No sé qué tanta sea la distancia pero el
recorrido no es tan largo además de que es en ruta descendiente, por lo que no
es tan cansado.

Durante mi trayecto recordé tantas cosas, como
aquel 24 de Diciembre, que trabajaba en una tienda departamental cuando salí
harto de mi trabajo casi llorando de coraje pues me abandonaron y me dejaron
solo para atender a decenas de clientes apurados por un juguete de última hora.

Quienes me conocen saben que la paciencia no es
mi virtud, y aquella ocasión, para sanar el estress y la rabia, salí del trabajo
casi mentando madres y como sabía que tomar una ruta (transporte público) sería
el infierno decidí regresar a casa caminando.

Aunque el resultado no fue tan bueno, pues
llegué a mi casa directo a dormir, sin cenar ni desearle feliz navidad a nadie.

La tarde de ayer fue fenomenal, pues el simple
hecho de estirar las piernas, de tener la eterna gota de sudor en la frente y
de apretar el paso en ocasiones para sortear el tráfico me hizo sentir vivo.

Había olvidado que era un placer para mí, el
caminar largas distancias. Una de las cosas que me hizo volverme tan distraído
fue el haberme trepado a un auto y aprender a manejar.

A partir de hoy, y no solo por salud, sino por
gusto me voy a volver a aventar mis caminatas extremas. Además que ya no tengo
para pagar la gasolina jeje.

Al menos lo poco que vi, que redescubrí me
ayudo a expresarme de nuevo, pues tengo un bloqueo mental y creativo que estoy
tratando de vencer, y que espero en los siguientes días desaparezca.

Esta es la primera de muchas entradas de mis
nuevas observaciones…

Salgan a caminar, y cuéntenme que vieron, denme
ideas y ayúdenme a salir del bloqueo creativo, les estaré infinitamente
agradecidos.

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