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Un boleto al pasado…

"Permite que te invite a la despedida
no importa que no merezca más tu atención"
Al Final (Enrique Bunbury)
 
Y si de hoy no paso, permítanme despedirme de ustedes el día de hoy…
Escribo este post, porque hoy fue un día de esos extraños en los que te encuentras con todos aquellos a los que no veías en años, pero que formaron parte de tu vida aunque fuera en un instante.
Todo empezó por la tarde, fui al banco para sacar dinero y llevar el anticipo para las piezas del Chevy, que tengo en reparación en el taller.
Como no he visto a mi pareja en varios días, y tiene su celular apagado porque para variar sus gatos le ruñeron el cable, decidí comprarle un cargador nuevo y de paso ir a verla. Por lo que tras caminar varios minutos por el Centro, tomé la ruta Zaragoza, que es la que me lleva a la colonia del mismo nombre, que es donde vive.
La ruta se llama Zaragoza Directa e irónicamente de directa no tiene ni madres, pues da un montón de vueltas y entra a todo tipo de lugares.
Aquí es donde comienza mi aventura. Tras encontrar un lugar disponible hasta el fondo del camión, junto a un hombre dormido que roncaba y cabecaba peligrosamente y a mi derecha dos gordas cochinonas que iban tragando cacahuates japoneses y dulces de un bolo de las típicas "Levantadas". éstas dos además iban cargadas de bolsas de zapatos y lo molesto es que, trayendo tantas pinches bolsas tiraban su basura en el camión.
Luego de que la ruta entrara en otra de las colonias, la vi, era una chica que conocí en un bar, tras la fiesta de una amiga en común. Recuerdo que la nuestras miradas se cruzaban y sonreíamos, pero como en esa ocasión yo no iba con intenciones de ligar, ni mucho menos, no le di importancia, además de que no sé cómo abordar a una mujer que me gusta, pues inmediatamente me intimida.Después la volví a ver en una fiesta y nuestras miradas otra vez decían algo, pero nadie se atrevía a decir nada. Recuerdo que me sentí enojado porque cuando se fue de la fiesta, no se despidió de mí, lo hizo de todos menos de mí, y no entendí qué signifcaba eso, quizá fue un descuido de su parte, o lo hizo con toda la intención. No lo sé, no entiendo a las mueres. Pero bueno volviendo al asunto de que la vi por la ventana… Fue extraño, por un momento pensé que se subiría al camión y en parte lo deseaba, quería que abordara y poder saludarla, pero no ocurrió. Seguí mi camino y llegué a mi destino. Dos horas después. A la hora de volver, mi oareja me quiso acompañar a tomar el camión, no quería que lo hiciera, por alguna razón que no sabía entender, pero insistió tanto y además se puso en plan de que yo escondí aalgo o iba acompañado de alguien que la dejé que saliera y me encaminara. Y Justo en la esquina estaba ella, la vi pero no la reconocí, sé que ella sí me reconoció, pero como yo estaba "ocupado" no me volteó a ver. Cuando llegó la ruta, ella abordó antes que yo y fue cuando la reconocí, llevaba un tono molesto, quizá había tenido un mal día o quizá le molestó verme con alguien más. Tampoco lo sé, hice muchas conjeturas y trataba de entenderla pero tampoco pude. Confieso que gran parte del viaje pensé en hablarle pero no me atreví. Y a mediación del viaje subió otra mujer. Una que siempre me gustó y que conocí cuando trabaja en Soriana como cajero. Con ella también intercambiaba miradas pero nunca supe su nombre tampoco. Cuando la vi subir, juro que se me alborotó el corazón. Allí estaba después de tantos años y encuentros fortuitos. Dios me dio la oportunidad de preguntarle su nombre. Sé que me reconoció también porque se sentó detras de mí, habiendo muchos lugares en el camión. Años atrás, recuerdo que hasta buscaba mi caja registradora para pagar sus artículos. Ella trabajaba en un local de regalos, y recuerdo que yo siempre pedía la caja frente al negocio, para verla a ella, para seguir intercambiando miradas y quizá algún día conocerla e invitarla a salir. Pero nunca ocurrió.
Ahí estaba yo, sentado entre dos mujeres que significaron algo en mi vida, sin siquiera entrar en ella. Fue raro, y aún siento la sensación de vacío porque no hice nada, porque quizá sea la última ocasión que las vea y ni siquiera me atreví a preguntarles su nombre.
La segunda que subió, se bajó de repente y me dejó su perfume, respiré todo ese aroma, se escencia, algo que nunca tuve oprtunidad y me encantó. Sigue tan bella como hace ocho años, y tiene la misma figura. A ella la he visto en muchas ocasiones, pero de lejos, y en una de esas ocasiones, creo que estaba embarazada, quizá fue un efecto visual, y en esa ocasión me sentí mal, porque la vi como un caso perdido. No podría acercarme a ella. Hoy la volví a ver, no sé qué sea de su vida y no sé si la vuelva a ver, pero fue lindo estar cerca de ella de nuevo.
La otra chica, la primera bajó del camión metros más adelante y con ella sí me bajé, pero en cuanto puso un pie en el piso, aceleró el paso casi corriendo y pensé que me vería muy idiota si la seguía, en fin, también la dejé ir. Iba molesta, no sé entender esa reacción.
Para variar, donde me bajé ni siquiera pasaba la ruta que me traía de vuelta y tuve que caminar otro buen tramo, además de esperar casi media hora a que pasara.
Con mi boleto en mano, tomé un lugar casi al final y me senté detrás de una chica que lloraba al celular mientras platicaba con alguien. Y seguía pensando en ese vacío y en cómo lo escribiría en mi space, que por cierto no está funcionando, porque ya me extendí horrores y siento que no está quedando claro.
A medio viaje, subió un compañero de trabajo con el que me vine platicando todo el camino y me contó que esta noche no voy a tener carro, pues lo mandaron a reparar, así que no sé qué vaya a ser hoy de mi vida.
Cuando bajé del camión, una cuadra antes se bajó la chica del celular y seguía hablando, hasta que vi qu cortó al poner el pie en el piso.
Caminé unos metros para llegar a casa y de repente salió la chica del teléfono a mi lado como que reanudó la llamada y cuando me vio, extrañamente empezó a correr. Yo con mi boleto aún en la mano, me preguntaba qué tipo de magia tienen los pinches camiones que hacen a las personas actuar raro. Como quiera fue un buen viaje y me divertí. Fue bueno recordar buenos momentos, además me sigo preguntando:
¿Qué tengo hoy con las pinches viejas que las hago correr?
Además, la ruta en la que regresé es la Ruta 14, ¿porqué carajos el boleto dice Ruta 15? 
Y por qué ando tan preguntón hoy jajajaja 
 
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